ESTRENOS
'The Forbidden Kingdom': Reinado de Jackie Chan y Jet Li
RENE JORDAN
Crítico de cine/El Nuevo Herald
Jackie Chan y Jet Li, juntos por primera vez, se enfrentan en duelos de karate coreografiados por Yuen Wo Ping y fotografiados por Peter Pau. Para los interesados y enterados, no hay más que decir. The Forbidden Kingdom da lo que piden. En garrafones.
Está muy lejos de las antiguas producciones pordioseras de Jackie en Hong Kong. Aquí hay ejércitos a caballo, antorchas, banderolas, orgías palaciegas. La puesta en escena es opulenta y se ve que han tirado la pagoda por la ventana. De la trama no se entiende mucho, porque a pesar de sus frecuentes incursiones en Occidente, a los ídolos apenas se les entiende lo que mascullan en inglés. Para el caso, es de importancia escasa.
El argumento precipita a Jason Tripitikas (Michael Angarano), a través de las puertas místicas hacia un período indeterminado en la China milenaria. Igual que Dorothy al aterrizar en Oz, Jason sólo quiere volver a casa, pero antes tiene que liberar al petrificado Rey Mono (Jet Li) y revivir con el elíxir de la inmortalidad al agonizante Lu Yan (Jackie Chan).
Los personajes vuelan ingrávidos al conjuro de alambres invisibles en la tradición de Crouching Tiger. Jet Li tiene papel doble y es también el monje silencioso que escolta a Jason a través del desierto junto con el cómico borracho Lu Yan (Chan) en pareja y haciendo las veces del Espantapájaros y el Muñeco de Hojalata en la referida Oz. La jornada cruza las cumbres y concluye en el gigantesco templo donde el cacique malvado (Collin Chou) exige confrontación a muerte con la Bruja peliblanca (Li Bing Bing) que ataca a latigazos por el pescuezo.
Entre una patada voladora y la próxima, hay narraciones expositorias que intentan aclarar lo incomprensible y frenan la acción, pero el infatigable director Rob Minkoff siempre retorna a las acrobacias exageradas por efectos digitales para dejar atónitos a los entusiastas e impresionar hasta a los no-fanáticos de las artes marciales. Filmada en panoramas y estudios de la pujante industria cinematográfica china, Forbidden Kingdom vende su amplia cuota de entretenimiento costoso y artificioso. Y el epílogo le da al pródigo Jason un chance hasta de revivir muertos en la esquina de su barrio.