Ir a la Página Inicio > Entretenimiento > Cine

Cine  

ESTRENOS

Iron Man, superhéroe con factor humano

Crítico de cine/El Nuevo Herald


Escena de "Iron Man".
Paramount Pictures
Escena de "Iron Man".

Tony Stark, industrial multimillonario, fabricante de armas, mujeriego y hedonista, es secuestrado en Afganistán por una secta de terroristas con ambiciones de tiranía mundial. Lo encierran en una cueva y lo obligan a reproducir el cohete mortífero que acaba de demostrar en su provincia. Spark emplea su tiempo de reclusión para utilizar piezas de chatarra con las cuales crear un gigante metálico de fulminantes poderes contra sus captores.

Los primeros 45 minutos de Iron Man exponen el lado egoísta de la personalidad de Tony Stark, basada no de muy lejos en el casi mitológico Howard Hughes. Luego, con gran economía dramática, muestran su conversión al altruismo y su nuevo deseo de utilizar la tecnología en beneficio de la humanidad. Es un preámbulo de inspirada concisión para el resto del filme que se expande en una orgía de efectos especiales en competencia con Transformers.

Iron Man es el usual espectáculo veraniego de superhéroes, pero se eleva más allá de la mecánica con su cociente humano. Robert Downey Jr. se reveló en Chaplin como el mejor actor de su generación. Luego, se perdió por mal camino y ahora regresa redivivo, en un rol solipsista donde actúa con acompañamiento de pantallitas cibernéticas y palancas robóticas. Es una actuación admirable que se excluye hacia al final, cuando la parafernalia digital domina la acción.

Igual puede decirse de Jeff Bridges, con barba poblada y cabeza rapada, como el segundo al mando en el imperio de Tony Spark. Quiere ser el primero y, recomido de envidia, hace un villano tan insidioso como Yago, hasta que el guión lo convierte en hipertrofiado, maléfico RTDO2. Gwyneth Paltrow es la única sin mutaciones, como la fiel secretaria Pe-pper Potts y su personaje ancla la fantasía cuando amenaza con prender excesivo vuelo. Terrence Howard es el condecorado militar que apoya a Stark, pero aporta más presencia que sustancia.

Marvel Comics confió en Jon Favreau y le dio un dineral para dar rienda suelta a su imaginación. Downey y Bridges le dan más aplomo de lo que el proyecto pide, pero no desnivelan el juego de abalorios. Iron Man sólo funciona con voluntaria suspensión de lógica. En el fondo, el perceptivo Downey lo ha tomado en subrepticia broma. Veremos si persiste la genial, distanciada actitud en el inevitable Iron Man 2. Mientras tanto, atengámonos al milenario versito: ``Si quieres ser feliz como me dices, no analices, hermano, no analices''.• 


¡Participe en la discusión!

El Nuevo Herald se complace en darle a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestro periódico. Algunos de los comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario o en otras páginas de nuestro sitio. Queremos que participe en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer comentarios hirientes o fuera de orden. Muchas gracias por compartir sus comentarios. Para hacer comentarios debe registrarse en elNuevoHerald.com la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario. ¿Todavía no se ha registrado? Presione aquí­ para hacerlo ahora mismo.