HOLLYWOOD
Mickey Rooney, la juventud de un gigante

By CHARLES COTAYO
El Nuevo Herald
''Nací en esto y es lo que sé hacer. Dios me dio la oportunidad'', subraya, y menciona que ese sentimiento de gratitud se plasmará pronto en un álbum musical de canciones cristianas, uno de sus próximos proyectos.
''Es una dicha poder estar en este giro y tener una vida normal'', agrega, y dentro de esa ''vida normal'' menciona la importancia de obtener una educación --fue a la Universidad del Sur de California--, ser un practicante de deportes --tenis y golf han sido sus favoritos-- y el poder de entretener a muchos para merecer el reconocimiento.
'No creo en eso de ser `una leyenda viviente' '', asegura. ``Lo que sí, he sido muy afortunado por poder mantenerme en esta profesión toda una vida''.
Agrega que le encanta que la gente siga disfrutando de lo que está haciendo ahora, como Night at the Museum, una fantasía para niños que para él ha sido ``la que más me ha divertido''.
Cuando le preguntamos si le fue difícil trabajar en esta película --con tantos efectos especiales y elementos fílmicos que no existían cuando él comenzó su carrera hace más de ocho décadas-- contesta enfáticamente: ``¡Nooo!''
''Me divertí'', recalca. ``Tuvimos un gran director [Shawn Levy] y un equipo detrás de las cámaras que también debe ser reconocido. Ben Stiller es uno de los mejores actores, y con Dick Van Dyke ya había hecho una película hace muchos años, titulada The Comic [1969]. Trabajé con personas fabulosas y ha sido una experiencia maravillosa para mí''.
Nominado en 1981 para un premio de la Academia al Mejor Actor de Reparto por The Black Stallion --su cuarta candidatura-- Rooney ha seguido trabajando delante de las cámaras sin parar y sin excluir sus espectáculos musicales con su esposa de casi 30 años, Jan Rooney. En 1983 recibió un Oscar honorífico por sus 60 años de carrera.
Su modus operandi para interpretar a cualquier personaje es sencillo: ``Lees el papel y lo haces''.
Para aquéllos que lo perciben como un modelo a seguir, o que deseen establecer carreras en el cine o en cualquier giro, su consejo es: ''Tratar, hacer, y no parar''. Y subraya: ``No es una filosofía. Es algo que se tiene que aplicar continuamente''.
Enfatiza que él mismo no vive bajo ninguna especie de filosofía excepto ``amor hacia la gente y [buscar] la felicidad''.
''Cosas que son difíciles de encontrar hoy día'', asevera. ``Pero uno trata de hacer lo mejor que puede''.
¿Cuál es, entonces, el ''secreto'' de ese espíritu juvenil? Quizás su inseparable esposa Jan --quien jocosamente compara el vivir con Rooney ''a un circo de tres pistas'' porque ``nunca se sabe lo que está por venir''-- tiene una buena explicación.
''Toda esa diversión'' apunta Jan refiriéndose al trabajo que Rooney ama apasionadamente, ''lo ha mantenido tan joven... y eso es lo que me encanta a mí y lo que le encanta a él''. Agrega que cuando se levanta por la mañana no sabe si se va a encontrar con Andy Hardy u otro ``personaje''.
Rooney se ríe.
Y es que para el gran actor una palabra que definitivamente no existe en su vocabulario es ``retiro''.
'Siempre me digo: `No me puedo retirar, tengo que inspirar' '', afirma.
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