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Aimé Césaire (1913-2008)poeta y luchador

Especial/El Nuevo Herald

Acaba de fallecer en La Martinica su país natal, Aimé Césaire, y con su desaparición se ha cerrado un ciclo de poetas y pensadores de la ''negritud'', término atribuido a él. Cuando en 1941 André Breton y Wifredo Lam llegaron a Fort de France, después de un arduo viaje iniciado en Marsella en plena Segunda Guerra Mundial, les esperaba una gran sorpresa. Esa sorpresa consistió en el hallazgo casual de la revista Tropiques dirigida por Aimé Césaire, su esposa Suzanne y el poeta René Menil. En sus páginas Breton leyó los versos demoledores del Cuaderno de un Retorno al País Natal e inmediatamente se puso en contacto con Césaire. Para Breton las palabras del poema, bellas como el oxígeno naciente, decían lo que había que decir, tanto por la temática del mismo como por su lenguaje de corte

surrealista.

Meses después Breton se marcha para Nueva York, y en esa ciudad la librería Brentano's publica el poema en 1947, en una edición bilingüe con un largo prefacio del autor de Nadja titulado Un gran poeta negro. Mientras Wifredo Lam toma rumbo hacia Cuba, y en La Habana Lydia Cabrera lo traduce bajo el título Retorno al País Natal con un prefacio de Benjamín Peret e ilustraciones del propio Lam. El poema de Césaire tuvo que esperar a que años más tarde, Virgilio Piñera lo asimilara a su propia poesía, sobre todo en su controvertido poema La Isla en Peso, combatido por Cintio Vitier.

Aimé Césaire comenzó a escribir su Cuaderno en París durante su estancia como estudiante. Fue en esa ciudad cuando, en compañía del escritor de las Guayanas, León G. Damas y el poeta senegalés Leopold Sedar Senghor, comenzó su actividad política a favor de la negritud y en contra del colonialismo. En 1935 fundaron la revista L'Etudiant Noir dando comienzo al movimiento llamado de la negritud. Esa actividad lo condujo a militar durante años en el Partido Comunista hasta que en 1956 rompiera con el mismo con motivo de la invasión soviética a Hungría. A partir de esa fecha fundó su propio partido llamado Partido Progresista Martiniquense y bajo el rótulo de ese partido sirvió entre 1983 y 1988 como Presidente del Consejo Regional de la Martinica. En el 2006 Césaire se negó a recibir a Nicolás Sarkozy por haber promovido éste una ley que incluía en los libros de textos el reconocimiento del aporte francés a las colonias.

Césaire fue pues un militante político, pero fue ante todo un gran poeta reconocido como tal no sólo por Breton, su verdadero descubridor, sino también por Sartre o Michel Leiris. Como político dejó un texto esencial: Discurso sobre el Colonialismo (1953) que sirviera de base a autores como Frantz Fanon cuyas obras Piel negra, máscaras blancas y Los condenados de la Tierra continúan las ideas centrales desarrolladas por Césaire. Su fama como poeta es debida principalmente a su Cuaderno, que ha sido traducido a casi todos los idiomas. Sin embargo Césaire fue también el autor de otros libros de poemas como Las Armas Milagrosas (1946), Sol Cuello Cortado (1948), Cuerpos Perdidos (1950) bellamente ilustrado por Picasso o Yo, Laminoso (1994) que demuestran que el poder de su palabra no se quedó encerrado únicamente en su Cuaderno.

La deuda del poeta al surrealismo fue reconocida por él en varias declaraciones donde expresó la vitalidad de ese movimiento para liberar las formas de expresión. El surrealismo le sirvió como un arma milagrosa para crear imágenes penetradas por la naturaleza tropical de su país y de las Antillas en general. Eso lo manifestó Benjamín Péret en su prefacio al Cuaderno publicado en La Habana cuando dijo que Césaire, más que el intérprete de la naturaleza tropical de la Martinica, es una parte de ella. Como parte de esa naturaleza, la poesía de Césaire posee una fuerza plástica que encontró su contrapartida en pintores que ilustraron sus libros. Wifredo Lam, uno de éstos, la ilustró con sus seres híbridos, poblando los espacios poéticos que Césaire iba dejando por el camino. Otro pintor que llegó a la Martinica días después de Breton y Lam: André Masson, dibujó la flora de esa isla en medio de la exaltación que le había producido su naturaleza y la poesía de Césaire.

Poeta comprometido en contra del colonialismo, no pudo sin embargo zafarse de la lengua del país que había colonizado a su isla. Sartre con su racionalismo acostumbrado, percibió en ello una disyuntiva de la cual no podía salir. Césaire, pues, tenía que expresarse en francés. Sólo que lo hizo de una forma que liberó las amarras retóricas tradicionales de ese idioma, a favor de introducir giros y sonoridades fieles a lo que él quería expresar. Fue por eso que Breton y Péret saludaron al poeta como alguien que utilizaba la lengua francesa de una forma novedosa, o si se quiere de una forma surrealista. En el campo del teatro intentó hacer lo mismo, no sólo con su obra La Tragedia del Rey Cristóbal (1963) sino además en su adaptación ''negra'' de La Tempestad de Shakespeare en 1969. En suma ha desaparecido uno de esos poetas que marcaron a un siglo, el siglo XX, con su obra y su valiente conducta ante la historia que le tocó vivir.•