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Artes y Letras  

DE IMPRENTA

40 años 'Después de la gaviota', un placer exquisito

Especial/El Nuevo Herald

Después de la gaviota de José Lorenzo Fuentes es un magnífico libro de cuentos, que además tiene valor histórico. Ediciones Iduna, de Miami, acaba de reeditarlo; y con eso nos ha dado la oportunidad de reencontrarnos con uno de los autores más maltratados de la controvertida tradición literaria de Cuba. El libro ganó una mención especial en el concurso Casa de las Américas de 1968, que en ese entonces era un premio serio y contaba entre los miembros del jurado escritores importantes. Los que concursaban en ese entonces era la hornada de escritores que se había formado antes del 1959. Tan es así, que el mismo Lorenzo Fuentes tenía en su haber un Premio Hernández Catá, de 1952, en el que el legendario Guillermo Cabrera Infante sólo obtuvo una mención. También ganó los premios Cirilo Villaverde de Novela (1967), y el Plural de México (1983).

El primer cuento, que da título al libro, narra magistralmente una metamorfosis continua que alude a la reencarnación, pero que más que un discurso moral desborda una sabia y escéptica ternura. En el segundo cuento, un hombre pasa exámenes preliminares en la antesala del Infierno, y termina encontrándose consigo mismo. En Ya sin color, el más perfecto de todos y que está justo en el medio del libro, dos hombres están muertos y no lo saben; lo descubrirán tranquilos, como por casualidad. En casi todos los cuentos, el motivo es de misteriosa metafísica, pero no para enseñarnos nada sino por el mismo placer de de escribirlo. Las imágenes pueden considerarse perfectas y ordenadas, con una tensión constante, que hacen de su lectura un placer. El libro tiene un prólogo extenso y exhaustivo de Amir Valle, en el que explica la originalidad de Lorenzo Fuentes respecto a la acusación de ''garciamarquiano'' que le hicieran debido a que en sus historias pasan cosas extrañas. Sin embargo, hasta esa acusación fue injusta ya que la gloria de este libro, y de su autor, se debe a que trabaja un estilo distinto; un estilo que, carente de realismo, recrea sin embargo todas sus posibilidades dramáticas. Aunque en este libro de Lorenzo, como en toda su literatura, hay un fuerte ingrediente de ficción fantástica sobre lo mágico, no es nunca del tono realista garciamarquiano. Antes bien, se trata de cierta experimentación surrealista, donde abundan las metamorfosis, aires oníricos de pesadilla, y una compleja metafísica llena de sutilezas filosóficas y existenciales. Incluso pudiera decirse que su preocupación tiene más que ver con la estética de José Lezama Lima, aunque sin tantos cultismos.

Después de la gaviota resume toda una tradición que se desarrolló en Cuba de modo original y único; y que pudo marcar un nuevo cauce para la literatura regional, que ya se gestaba desde Guillermo Cabrera Infante, Samuel Feijóo, y Lorenzo García Vega. Todo un movimiento frustrado por la ceguera y la prepotencia política. El mismo José Lorenzo siempre afirmó que quiso desviarse de las corrientes realistas que se estaban imponiendo en la literatura local, y que en efecto la llevaron a la banalidad; porque lo que dio vida a tanto realismo fue el dramatismo de la violencia revolucionaria, que perdió intensidad con su establecimiento como institución represiva. José Lorenzo entró en desgracia con la revolución cubana muy pronto, pero siempre mantuvo un estoicismo tranquilo y digno; fue la firma más importante del Manifiesto de los 10, en que diez escritores pusieron en jaque al gobierno cubano con una simple petición de reformas. La experiencia del exilio no ha sido mucho mejor para él que la del ''incilio'', pero él se mantiene igual de parsimonioso y sereno; trabajando en lo que sabe hacer, la alegría de escribir, como si se tratara de la última encarnación, la de después de la gaviota.• 

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