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DE IMPRENTA

'El juego del ángel' un laberinto de ficciones

AFP

Tras meses de expectación, el escritor barcelonés Carlos Ruiz Zafón presentó con escenografía operística y tratamiento mediático de gran estrella su última novela, El juego del Angel, un ''laberinto de ficciones'' a decir de su encumbrado autor.

El ''estreno mundial de la novela más esperada'', según su editorial, Planeta, se desarrolló en el majestuoso Gran Teatre del Liceu de Barcelona, ante unos 300 periodistas representantes de medios de todo el mundo y más de 200 personas más entre invitados y miembros de la organización.

La nueva obra de Ruiz Zafón está a la venta y más adelante se venderá en más de 50 países traducida a más de 40 idiomas.

Con un amontonamiento de viejos libros a sus espaldas, queriendo ilustrar, como en las mejores óperas que se ensamblan en este prestigioso escenario, lo que podría ser el ''cementerio de los Libros Olvidados'', que caracterizó su primera y exitosa novela, La sombra del viento, Ruiz Zafón explicó muchos aspectos de los protagonistas de su obra, pero nada dijo sobre el final.

La obra --que sigue a La sombra del viento, pero es independiente de ella-- se ambienta en la turbulenta Barcelona de los años 20, donde vive un joven escritor obsesionado con un amor imposible que recibe una suculenta oferta de un misterioso editor para escribir un libro como no ha existido nunca.

La nueva novela es ''autosuficiente'', aunque está interrelacionada con su predecesora y con otras dos historias que giran en torno al Cementerio de los libros olvidados, según el escritor, que desde 1992 vive en Los Angeles.

Ambas novelas ''se pueden leer en el orden que quieran'', porque ''es como una caja china, el corazón siempre es el mismo'', explicó.

Siete años después de la publicación de La sombra del viento, todo un éxito en varios países con 10 millones de ejemplares vendidos, Ruiz Zafón, que inició su carrera literaria en 1993 con El príncipe de la niebla, insistió en que sigue rechazando ''muchas'' ofertas para llevar La sombra del viento a la gran

pantalla.

Ruiz Zafón , más que un escritor, parecía un divo de la ópera, del rock o del deporte.

Los invitados, que habían sido convocados con un tarjetón de pergamino escrito en letras góticas, eran recibidos en el vestíbulo del gran teatro por exquisitas azafatas multilingües y la correspondiente copa de cava catalán, la bebida espumosa orgullo de la viticultura vernácula.

En la gran sala, sobre el escenario y bajo el fresco que ameniza la cúpula del Liceu --restaurado después de su segundo incendio, en 1991-- los invitados se acomodaban mientras intuían que dos sillones de época, iluminados por una lámpara de estilo liberty y libros por todos los costados, serían los que recibirían al escritor superventas y a la periodista de televisión que le

acompañaba.

Un álbum con las mejores fotografías de la Barcelona de los años 20 fue el dossier distribuido a la prensa, junto con un CD con músicas seleccionadas por el escritor.•