Asesinan a otro jefe policial mexicano
EFE
MEXICO
Ximena de la Serna/AFP/Getty Images
Felipe Calderón, rinde homenaje al jefe de la Policía Federal Edgar Millan Gómez, uno de los tres altos oficiales asesinados en la última semana.
El crimen organizado mexicano se cobró el viernes la vida de un nuevo mando de la policía, casi al mismo tiempo en que el presidente del país, Felipe Calderón, homenajeaba a uno de los tres altos oficiales asesinados en la última semana.
El comandante de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), Esteban Robles Espinoza, de 52 años, murió esta mañana en un hospital al que fue trasladado en helicóptero una hora después de ser acribillado cuando salía de su casa en su automóvil.
En los últimos días se han recrudecido los asesinatos selectivos de altos mandos policíacos y también los atentados contra grupos de policías estatales, en un desafío frontal del crimen organizado contra la política de seguridad del Ejecutivo.
"Estas son horas difíciles para la Policía Federal'', afirmó el ministro mexicano, Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSP), dependencia que fue duramente golpeada en los últimos días con el asesinato de varios de sus miembros.
García Luna y el presidente mexicano, Felipe Calderón, encabezaron el viernes una ceremonia luctuosa para rendir homenaje al comisionado Edgar Eusebio Millán Gómez, coordinador de Seguridad Regional de la Policía Federal Preventiva (PFP), asesinado el jueves también a las puertas de su casa en la capital mexicana.
Millán, considerado por la Presidencia de México como un elemento "estratégico'' en las operaciones conjuntas de fuerzas federales y militares que se llevan a cabo contra el narcotráfico, no pudo escapar de un grupo de tres sicarios, si bien solía dormir en viviendas diferentes durante la semana para evitar atentados.
Además, Millán es el mando policial de más alto rango asesinado desde que el presidente de México, Felipe Calderón, lanzó una batalla frontal contra el crimen organizado a finales de diciembre de 2006, pocas semanas después de asumir su cargo.
Como parte de esta estrategia de seguridad, el gobierno desplegó contingentes de miles de militares en la mayor parte del territorio.
Durante la ceremonia, a la que asistieron además los titulares del Ejército, la Armada y la Procuraduría General de la República (PGR), se rindió también homenaje a los policías federales del Grupo de Operaciones Especiales José López lvarez y Alejandro González García, quienes murieron el pasado miércoles durante la captura de nueve narcotraficantes en el central estado de Morelos.
Adicionalmente, el pasado 1 de mayo fue acribillado el director de la oficina contra el crimen organizado de la
Dirección General de Análisis Táctico de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), Roberto Velasco Bravo, y dos días después murió en un atentado el inspector José Aristeo Gómez, director de área del Estado Mayor de esa entidad.
Casi al mismo tiempo, en que Calderón entregaba la bandera de México que cubría el féretro de Millán a sus familiares, se confirmaba el asesinato del comandante de la PGJDF.
"Las terribles pérdidas a las que nos enfrentamos nos impulsan a combatir con mayor energía al delito'', afirmó García Luna, quien aseguró que el combate al crimen que realiza al gobierno no tiene precedentes.
De ello dan cuenta "los récords a nivel mundial de decomiso de drogas, de efectivo, la detención de
narcotraficantes'', lo que muestra "cómo el gobierno federal ataca a las estructuras criminales en todos sus niveles'', puntualizó.
A juicio del funcionario, los últimos ataques son "una respuesta a sus intereses afectados, pero no nos van a
intimidar''.
En Estados Unidos, un portavoz de la Casa Blanca dijo el viernes que el asesinato de Millán muestra la "urgencia'' de que Estados Unidos ayude a México con fondos para la lucha antidrogas.
"Este ataque calculado contra uno de los máximos responsables de hacer cumplir la ley demuestra la urgencia
para Estados Unidos de asistir a nuestro vecino del sur, así como proteger a los estadounidenses aquí en casa'', dijo Gordon Johndroe a periodistas en Crawford, Texas, donde se encontraba el viernes el presidente George W. Bush.
La estrategia del gobierno estadounidense para la lucha antidrogas con sus vecinos México y América Central, incluye unos $1,550 millones en tres años en apoyo logístico y materiales, la mayoría concentrados en México.
El monto está actualmente a consideración del Congreso norteamericano, y algunos legisladores han presentado iniciativas para recortar en más de $200 millones la primera partida de dinero, que debía totalizar unos $500 millones.
El narcotráfico en México ha experimentado un crecimiento exponencial en la medida en que los controles contra el tráfico de drogas se han incrementado en el mundo, obligando a los "narcos'' de países como Colombia utilizar intermediarios mexicanos para llevar sus cargamentos de narcóticos a Estados Unidos.
Los principales cárteles mexicanos son los de Sinaloa, Golfo, Juárez, Tijuana y Nezahualcóyotl.
El año pasado la violencia del crimen organizado en México, según cálculos oficiales, se cobró la vida de más de 2.500 personas.