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Cuba promueve la 'píldora del día después'


UNA JOVEN posa para un turista en La Habana en esta foto tomada en mayo del 2008.
UNA JOVEN posa para un turista en La Habana en esta foto tomada en mayo del 2008.
The Miami Herald

LA HABANA

Iris tuvo siete abortos, el primero a los 22 años, y Tania, a sus 19, ya suma cuatro.

Cuba, donde esa práctica es gratuita y legal desde 1965, producirá y distribuirá en el 2010 la ‘‘píldora del día después'' como un anticonceptivo que ayude a reducir los 85,000 abortos anuales.

Fuera de toda polémica como la que suscita en Perú, el Levonorgestrel empezó a usarse en Cuba progresivamente hace un año y, según prevé el Ministerio de Salud (MINSAP), podrá adquirirse en el 2010 en todas las farmacias del país, sin receta médica.

La gragea, que cuesta entre $7 a $15 en países como Ecuador, Bolivia y Chile, inicialmente se producirá para 225,000 dosis al año a un precio de venta de unos cuatro centavos de dólar, precisó a la AFP el presidente de la Comisión de Salud Sexual y Planificación Familiar, Miguel Sosa.

"Eso será muy bueno, pero falta promover el sexo responsable. De joven no me protegía y no quería truncarme la vida, o se me olvidaba tomar regularmente las anticonceptivas y la situación no estaba para tener niños, vivía en un casa de un cuarto'', dice Iris, de 50 años, que tiene una hija de 17.

Unas 2.6 millones (de 3.3 millones de cubanas en edad fértil) son sexualmente activas, y de ellas un 25 por ciento (650,000) no usa anticonceptivos, 200,000 porque prevén embarazarse, 100,000 son infértiles y el resto es vulnerable a embarazos no deseados. Uno de cada cuatro embarazos no deseados son entre menores de 20 años, dijo Sosa.

En un país con una sexualidad precoz, donde según estudios los hombres comienzan su vida sexual a los 13 años y las mujeres a los 14, se acude al aborto muchas veces como un método anticonceptivo más.

Tania, empleada de turismo que vive en el oeste de La Habana, empezó a los 15 años y hace seis meses tuvo su cuarto aborto. "Es un derecho de las mujeres no traer hijos al mundo a pasar trabajo, pero es cierto que se abusa'', opina Ana Menéndez, docente de 37 años, con dos niños y cinco interrupciones.

Cuba, primer país del continente en despenalizar el aborto y el único de América Latina donde se practica sin restricciones --hasta las 10 semanas--, lo defiende como un logro de la mujer y una medida que redujo muertes maternas.

"Una de cada dos de esas muertes era por aborto en condiciones de clandestinidad inseguras, antes de que se legalizara'', apuntó Sosa, presidente de la Sociedad Cubana de Desarrollo de la Familia.

Pero advierte que el aborto tiene riesgos, por lo que se impulsa un plan para sustituir la vía quirúrgica por la medicamentosa --un 40 por ciento se hacen con Misoprostol y se espera llegar a 80 por ciento en cinco años--, para así bajar el número de interrupciones.

En países como Perú el debate lo atiza la duda de si la píldora es abortiva, pero Sosa insiste en que es anticonceptivo y asegura que en la provincia de Holguín, la primera donde se distribuyó, el aborto bajó en un 22 por ciento.

"Usarla evita abortos. Se nos acusa de ser un país ‘abortero', pero estamos trabajando para disminuir el aborto, sin hipocresías, sin esconder el problema. En los 90 teníamos 120,000 al año y bajamos en esta década a 85,000'', comentó.

Sin ventilarse en público, es tema de confrontación entre el gobierno y la Iglesia, que denuncia el aborto como un grave problema social en la isla comunista, con población mayoritariamente no católica y atea.

"Esa píldora es abortiva. La Iglesia recomienda no usarla, en defensa de la vida. Pero aquí se hacen cosas con las que uno no está de acuerdo'', lamenta monseñor Dionisio García, presidente de la Conferencia Episcopal.

La Iglesia cree que la píldora estimula el sexo irresponsable, pero las autoridades de Salud insisten en que incluso, al bajar los abortos y los riesgos de sus secuelas, aumentará la fertilidad en un país envejecido como Cuba.

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