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Inmigración  

¿"Pies secos o pies mojados"?

Especial para El Nuevo Herald

Soy empleado del hospital Jackson Memorial y asiduo lector de su columna, la cual disfruto mucho, a la vez que aprendo un poquito sobre las leyes de inmigración. Además, me encanta su sinceridad y su sentido del humor, y sobre todo, su admiración por la comunidad cubana. Dicho esto, como dijera el dermatólogo, "Vayamos al grano''...

Estando en el trabajo, el 8 de junio llegó un caso de un balsero cubano que se quemó el cuerpo desde el cuello hasta los pies. Su nombre es Joel Marquetti y tiene 22 años. Esto ocurrió en un pequeño islote, entre Florida y Cuba, en el cual naufragaron él y otros dos balseros. Después de estar cuatro días a la deriva, en el islote encontraron un tanque de gasolina (probablemente usado por los lancheros para rellenar el tanque), la cual usaron para llamar la atención de barcos o aviones que pasaban a lo lejos.

En uno de esos intentos, cuando trataban de llamar la atención de un helicóptero, ocurrió un accidente: cuando el muchacho trataba de rociar con gasolina algunas maderas y arbustos, uno de sus compañeros se adelantó y encendió la llama antes de tiempo. Ahí fue él transportado al Jackson, y los otros dos, devueltos a Cuba. Inmigración ya estuvo en el Jackson pero no pudieron hablar con él (se encontraba muy débil).

Quedaron en volver y hasta el momento no lo han hecho. El muchacho no tiene familia en EEUU y un par de nombres de amistades que él me dio, traté de buscarlos en el Internet, infructuosamente.

De antemano, muchas gracias por su ayuda.

Carlos E. Peña

Hialeah

Su relato es pintoresco pero se parece al queso Gruyere. ¿En qué? En que tiene muchos huecos... Gracias por su afición a mi modesta columna y me consuela que usted le haya encontrado doble fin: le informa y lo divierte. Desafortunadamente, no ocurre así con el caso que me relata: cualesquiera sean las circunstancias exactas, llegar a EEUU con el 90 por ciento del cuerpo quemado no tiene NADA de divertido...

En términos generales, el cubano que llegaba a EEUU ilegalmente, hasta la presidencia de Carter (1980-84), el país lo recibía "con los brazos abiertos''. Pero de Clinton (1994) para acá impera la política de "pies secos/pies mojados'': si los tiene secos, lo admite con PAROLE, y así, al año, se hace residente por la Ley de Ajuste Cubano (a menos que arrastre antecedentes criminales serios); pero si llega con "pies mojados'', los escampavías del Servicio Guardacostas lo repatrian a Puerto Cabezas, y... ¡vuelva a intentar!

Ha habido casos que si no fueran trágicos, más bien suscitarían hilaridad. Llegó un grupo de cubanos balseros, aquí mismo, a la vista de la costa floridana, pero alegremente desembarcaron en el puente... ¡equivocado (el puente viejo de siete millas que ahora está reemplazado por el moderno y reciente)! Ocurre que el puente viejo ya NO CONECTA con tierra, en vista de lo cual Guardacostas declaró que no habían llegado a "Estados Unidos''. Resultado: los repatriaron a Cuba. Después de prolongadas luchas jurídicas, el lúcido juez federal de inmigración Moreno les concedió la razón, y el gobierno tuvo que traerlos de vuelta de Cuba misma...

La historia que usted cuenta se presta a numerosos interrogantes y el caso no es de fácil solución. Me gustaría ayudarle pero en Miami hay abundancia de EXCELENTES abogados cubanos (yo no lo soy) que lo harían mejor que yo. Esta vez no es a mí a quien toca... ¡Mucho éxito!

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración. Escríbale a El Nuevo Herald, 1 Herald Plaza, Miami, FL 33132.


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