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Cuba, el tema olvidado en la carrera por el Congreso de Florida


LOS PARTICIPANTES en el foro de ayer: Mario Diaz-Balart y Joe García; Ileana Ros-Lehtinen y Annette Taddeo, y Lincoln Diaz-Balart y Raúl Martínez, posan después del debate en el Jungle Island, en Watson Island.
LOS PARTICIPANTES en el foro de ayer: Mario Diaz-Balart y Joe García; Ileana Ros-Lehtinen y Annette Taddeo, y Lincoln Diaz-Balart y Raúl Martínez, posan después del debate en el Jungle Island, en Watson Island.
PEDRO PORTAL / EL NUEVO HERALD

The Miami Herald

Los demócratas también tienen la esperanza de beneficiarse de un esperado aumento de votantes demócratas estimulados por la candidatura de Barack Obama. Una participación grande de votantes en vecindarios afroamericanos como Richmond Heights y Goulds podría beneficiar en particular al oponente de Mario Diaz-Balart, Joe García, quien ha hecho campaña en las iglesias afroamericanas de todo el distrito, repartiendo abanicos que lo muestran estrechando la mano de Obama.

"Hemos ido a ferias en Homestead, picnics en Immokalee, reuniones de las asociaciones de propietarios en Golden Gate'', dijo García. "Si estás haciendo un asado en barbacoa en el distrito con mucho humo, yo me puedo aparecer''.

El distrito tiene el mayor número de colomboamericanos de cualquier otro del país y los candidatos han polemizado sobre cuál de los dos brinda mayor apoyo al acuerdo de libre comercio con Colombia. Diaz-Balart trajo la semana pasada a un importante republicano de la Cámara de visita a un importador y distribuidor colombiano de flores en el Doral, haciendo alarde de su apoyo al acuerdo, que ha sido obstaculizado por los demócratas de la Cámara.

Tanto Lincoln Diaz-Balart como Martínez tienen oficinas de campaña en el corazón cubano del distrito, Hialeah, que conforma alrededor de un tercio del distrito en general. Aunque los votantes de Hialeah son mayoritariamente republicanos, Martínez tiene la esperanza de sacar ventaja a sus años como el alcalde popular de la ciudad para convencer a algunos de cambiar de bando.

El alcance de las campañas se extienden también a los precintos de tendencia demócrata de Broward, donde ninguno de los dos es muy conocido y Cuba es una preocupación aún más lejana. Aquí es donde Martínez necesita un apoyo mayor para compensar el de Diaz-Balart en los baluartes republicanos de Sweetwater y Doral en Miami-Dade. Diaz-Balart se ha jactado entre la gran comunidad nicaragüense de esa área de haber defendido proyectos de ley para evitar la deportación de los nicaragüenses.

Diaz-Balart va de puerta en puerta en Broward la mayor parte de los fines de semana y Martínez, que cuenta con el apoyo de muchos demócratas electos del condado, celebra frecuentes tertulias para tomar café.

"El hecho de que ha sido acusado de corrupción no me parece bien'', dijo Mercedes Copeland, enfermera de Pembroke Pines, refiriéndose al fallo de culpabilidad contra Martínez por corrupción, que se desestimó en la apelación.

Copeland, afroamericana inscrita como independiente, planea votar por Obama y Lincoln Diaz-Balart --quien se apareció a la puerta de su casa un sábado reciente en busca de apoyo y le entregó un volante que enumeraba sus esfuerzos en favor de Broward.

Pero Martínez visita áreas que Diaz-Balart ignora, cortejando a electores que afirman que reciben de buen grado la nueva competencia.

"Siempre han sido los Diaz-Balart'', dijo Frabk Shuflet, propietario de un pequeño negocio en Miami Lakes que votó adelantado por Martínez. "Todos estamos muy entusiasmados con las campañas'', dijo.

Los analistas políticos han presentado los retos electorales a los Diaz-Balart como un referendo sobre si los cubanoamericanos más jóvenes están cansados de la política del exilio. De hecho, los demócratas se han ganado a un número cada vez mayor de jóvenes cubanoamericanos que se alínean con la la oposición de ese partido a las restricciones que limitan a una vez cada tres años las veces que pueden viajar a la isla.

"Yo me cambié de partido después de eso'', dijo Luis Sierra, de 34 años, vecino de Hialeah que recuerda con agrado la alcaldía de Martínez y votó por él la semana pasada. "Los republicanos me perdieron con esa medida''.

Pero al menos por ahora, los titulares pueden contar con electores como Inés Cabrera, de 84 años, que vino de Cuba en 1969 y ya votó por John McCain y Mario Diaz-Balart.

"El se ha portado bien con la gente. Cada vez que tienen un problema, trata de ayudarlos'', dijo la mujer de Miami-Dade, añadiendo que hubiera votado por cualquiera de los dos hermanos. ‘‘Aparte de eso, soy republicana. Yo no voy a votar por ningún demócrata''.

José Pagliery Y Alfonso Chardy, redactores de The Miami Herald, contribuyeron a este reportaje.

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