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HOLLYWOOD

Angelina Jolie, una estrella en sí misma

 

El Nuevo Herald

Angelina Jolie ocupa un lugar insólito en Hollywood. Es una de las pocas actrices --quizás la única-- cuya vida fuera de la gran pantalla genera tanta o más publicidad que sus mismas películas.

Para poder analizar bien sus logros en la industria cinematográfica tendríamos que olvidarnos de que una vez fue la esposa de Billy Bob Thornton, o de que su pareja actual es Brad Pitt, o de sus actividades humanitarias, incluida la de ser madre de tres niños adoptados en diferentes partes del mundo. Debiéramos hacerlo, pero es imposible porque es precisamente su vida ''personal'' --o por lo menos el aspecto de su vida privada que vemos constantemente desde hace casi una década en los medios de comunicación-- lo que ha contribuido a su estatus de ''la figura más pública'' del cine.

Si se menciona la palabra ''tatuaje'', Jolie viene a la mente en un chispazo; si hablamos de Camboya o Etiopía o Vietnam, también, por los niños que ha adoptado de esos países. Incluso, si sólo tocamos el tema de la adopción, su nombre es casi inevitable. Obviamente, no es la única persona que ha utilizado su fama y fortuna para obras benéficas, pero sí es la más seguida por la prensa con respecto a sus misiones ``extracinematográficas''.

¿A qué se debe la fascinación global por esta mujer? La respuesta es sencilla: es posiblemente la actriz del cine más bella de su generación, y bien sabido es que no existe un imán más poderoso que la belleza, ni un elíxir más intoxicante que la infusión de belleza y fama. Jolie ocupa un pedestal junto a mujeres que, en sus respectivas épocas, fueron consideradas entre las más hermosas del mundo: Greta Grabo, María Félix, Vivien Leigh, Grace Kelly, Sarita Montiel, Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor, Catherine Deneuve, entre otras divas cuyos nombres son precisamente sinónimos de belleza despampanante.

Si Jolie fuera menos atractiva, fuera menos famosa ¿qué podríamos decir de su talento? Aún se discute si su actuación como una interna en un hospital psiquiátrico en Girl, Interrupted (1999) era la que merecía el Oscar, a pesar de que muchos críticos concuerdan en que logró una de sus más fuertes interpretaciones para el filme televisivo Gia (1998), encarnando a la trágica supermodelo del título, papel por el que recibió un Globo de Oro.

Una de sus más menospreciadas intervenciones ha sido la del mal concebido melodrama Original Sin (2001), con Antonio Banderas; así como sus dos encarnaciones de la superheroína Lara Croft no se pueden clasificar como grandes actuaciones. Su papel en Gone in Sixty Seconds (2000) es horrible, pero ella no es la culpable: el guión es puro trash. De hecho, casi todas sus películas han sufrido de uno de los males más prevalentes de la actual industria cinematográfica hollywoodense: libretos horrendos.

Y si por un lado la presencia de Jolie convierte a producciones comerciales como Mr. and Mrs. Smith (2005), junto a Pitt, en una de las cintas más taquilleras en su estreno; por otro, su casting --sin excluir el de Colin Farrell-- en la epopeya Alexander (2004), de Oliver Stone, resultó un desastre de proporciones épicas.

Si hubiera que escoger la mejor actuación de Jolie, ésta podría hallarse en un filme reciente y que muchos no han visto porque no fue un gran éxito taquillero. En The Good Shepherd (2006), dirigida por Robert DeNiro, Jolie interpreta a una muchacha rica que se casa con un agente de la CIA (Matt Damon) y que gradualmente se convierte en una alcohólica debido a la falta de amor en ese enlace matrimonial. La escena cuando su personaje le confiesa al de Damon que sabe que él no la ama es absolutamente convincente. Irónicamente, su mejor trabajo en el cine hasta la fecha --que demuestra que Jolie no es sólo una pretty face con labios sinuosos, sino una actriz con un espectro dramático sin límites cuando el material lo merece-- ha sido del que menos se ha hablado o celebrado.

Se han hecho varias películas sobre las vidas de actrices y cantantes. Casi ninguna --con la excepción de Coal Miner's Daughter, en la que Sissy Spacek personificó a la interprete de música country Loretta Lynn, y Sweet Dreams, en la que Jessica Lange encarna a la cantante Patsy Cline, por nombrar dos-- ha logrado un gran impacto. La vida de Angelina Jolie podría ser la mejor biografía hollywoodense que millones de espectadores están mirando simultáneamente sin necesidad de comprar un boleto en la taquilla. La más brillante encarnación artística de Jolie es ella misma.• 

ccotayo@herald.com

El Nuevo Herald

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