En las mejores películas de Laura Linney siempre se la ve interpretar a mujeres fuertes: Primal Fear, You Can Count on Me, Kinsey, The Squid and the Whale y The Exorcism of Emily Rose, sin el sentimentalismo que tantas veces convierte a los personajes femeninos en clichés melodramáticos. Su interpretación es la de un ser humano que aun en medio de un remolino emocional, no pierde el control. En ese aspecto, Linney interpreta como pocas en Hollywood a la mujer moderna.
Linney comenzó su carrera trabajando en la televisión y el cine casi de manera simultánea, en programas como Frasier y filmes como The Truman Show. Actriz pulida, con un tono de voz claro y profundo que es uno de sus trademarks que da tanto poder a sus más sobresalientes cintas. Cuando ella habla, escuchamos. Puede ser completamente sexy, como en Primal Fear, junto a Richard Gere; o encarnar a una esposa fiel e inteligente sin un poro de glamur en Kinsey, con Liam Neeson, o ser una abogada batallando contra sus propios demonios para resolver la polémica muerte de una muchacha supuestamente poseída por un espíritu ma-ligno en The Exorcism of Emily Rose.
No se puede decir que haya trabajado en una gran cantidad de películas excepcionales --aunque la tragicomedia intelectual The Squid and the Whale es brillante-- pero sí que ha demostrado ser una actriz consistente cuyo estilo es formar parte de un tapiz, como una pieza fundamental para la excelencia de la producción en su totalidad. Su actuación no es forzada ni un vehículo para ella lucirse.
You Can Count on Me fue su break-through performance y le valió una nominación al premio de la Academia a la Mejor Actriz del 2000. Sin embargo, aunque fue la protagonista, su presencia nunca dominó o abrumó la trama.
Linney no demuestra ansiedades --por no decir las inseguridades-- de otras estrellas que reclaman estar siempre en primer plano. Y ésa es otra cualidad o habilidad que la ha establecido como una artista confiable, que siempre se ajusta a sus papeles.
Algo que Linney tiene en común con los mejores actores es que --después de establecerse como una estrella-- ha estado dispuesta a interpretar papeles de ''reparto'', como el de la esposa del profesor Kinsey en el filme del mismo nombre. Por esa actuación recibió una segunda nominación al Oscar, esta vez como la Mejor Actriz Secundaria del 2004.
Pero esa disposición de no caer en el divismo no debe sorprender. Desde que nació, las tablas y las artes dramáticas han sido parte de su pan diario. Hija del dramaturgo Romulus Linney, la actriz nació en la ciudad de Nueva York el 5 de febrero de 1964, y estudió en la Universidad Brown y en la célebre Academia Juilliard.
Una de sus más recientes cintas es el thriller político Breach, con Ryan Phillippe y Chris Cooper, y entre las pautadas para su estreno este año están The Nanny Diaries, con Scarlett Johansson, y The Savages, con Philip Seymour Hoffman.
El famoso proverbio de que ''no existen personajes pequeños, solamente actores pequeños'' se puede aplicar a esta ilustre mujer que se desenvuelve con naturalidad y sin pretensiones como si la actuación hubiese sido inventada para ella.

























Mi Yahoo