Como madre, maestra y vendedora ilegal, el largo día de Teresa es típico en Cuba.
Luego de trabajar el día entero de maestra para cobrar el equivalente de $11 al mes, la madre de dos hijos sale a vender imitaciones de zapatos Adidas y pequeños halter tops a mujeres de las áreas rurales. El transporte público escasea, así que ella busca con quien viajar y regresa a casa a las 9 p.m., exhausta, pero con algún dinero en el bolso.
''Para sobrevivir en Cuba hay que ser un mago'', dice Teresa. ``Los cubanos quisieran vivir de sus salarios, tener la libertad de vivir libremente e ir a dondequiera con eso. ¿Por qué creen que hay tanta gente en las playas, escapándose a la Florida?''
Mientras que el traspaso temporal del poder del achacoso Fidel Castro dio lugar a mucha especulación sobre el futuro entre los cubanos del sur de la Florida, los de la isla están obsesionados con la amarga realidad de su presente: sueldos absurdamente bajos, precios absurdamente altos, un transporte público terrible y una vasta economía de mercado negro, alimentada por la corrupción.
El hermano y designado sucesor de Castro, Raúl, ha presidido una transición prácticamente sin problemas desde el pasado verano. Ha perseguido la corrupción y otros delitos económicos, despedido a cuatro ministros del gabinete y exhortado a que se reporten los defectos del sistema. En un intento aparente de reforzar la unidad nacional, ha advertido la posibilidad de una invasión de Estados Unidos y movilizado a cientos de miles de fuerzas de seguridad.
Pero algunos de los autores de un reportaje conjunto del Miami Herald-El Nuevo Herald fueron a Cuba por 10 días, y pudieron observar una sociedad en su mayor parte indiferente ante la democracia y temerosa del presuntamente severo Raúl Castro, además de desesperada por poder trabajar sin limitaciones y ganar más.
Los múltiples problemas de Cuba no son nuevos. Pero Raúl Castro tendrá que enfrentarlos en un país donde el costo de la vida se ha disparado a tal punto que la frase cotidiana es: ``si compro zapatos, no como''.
ALIMENTACION
``Uno trabaja como un perro y recibe muy poco''
Si hay algo en que los cubanos esperan que Raúl Castro sea más eficiente que su hermano es en resolver la escasez de comida, pero carente del carisma de su hermano, su mayor reto --que podría definir el futuro de la revolución-- será poner comida en la mesa.
''La situación de la comida es muy mala, y es exactamente la misma que el año pasado'', dice Víctor, un trabajador retirado de la construcción que vende maní por la calle. ``Lo que no me gusta de Cuba es que uno trabaja como un perro y recibe muy poco a cambio. Trabajo y trabajo, y he trabajado durante 50 años, y no tengo nada''.
``Por lo menos, en Estados Unidos uno trabaja como un animal, pero al final del día tiene $40 ó $50. . . ¿Terminaré mi vida por la calle, con un bastón, vendiendo maní?''
Víctor recibe unos $8.50 al mes como pensión de retiro, y solamente paga unos 50 centavos de dólar por las raciones mensuales de comida que da el gobierno, algo sumamente subsidiado, pero muy limitado, que se acaba en cuestión de 10 días.





























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