''El pasaje en autobús de Camagüey a La Habana cuesta 150 pesos ($6). Habría que ahorrar dinero un año entero'', señala Pascual, un camagüeyano retirado, que espera una ''botella'' para hacer sus cosas. ``¿Cómo llego a La Habana? Pues no voy a La Habana. No he estado allí en unos 10 años''.
Una de las primeras medidas de Raúl Castro en calidad de nuevo gobernante fue reemplazar al ministro de Transporte.
EL PAPEL DE LA PRENSA
``Un lenguaje más combativo''
El nuevo gobernante de Cuba parece haber ordenado una mayor cobertura de los problemas de la isla, mientras que canceló las licencias a tres corresponsales extranjeros radicados en La Habana.
En los primeros meses del gobierno de Raúl Castro, los dos periódicos principales publicaron varios artículos investigativos sobre corrupción e indisciplina social, sumamente críticos aunque siempre dentro de los límites de la censura gubernamental.
Entre los temas de artículos recientes: las tiendas cubanas normalmente hacen trampas a sus clientes; la preocupación de que la población del país está envejeciendo; el hecho de que cada vez hay más alcohólicos y una disputa entre los distribuidores de cigarrillos en Cuba y los comercios que dio lugar a una escasez.
El periódico Juventud Rebelde, órgano de la Unión de Jóvenes Comunistas, publicó este año una serie deartículos que criticaban la disolución de valores revolucionarios entre los jóvenes, fustigando las ''fiesta houses'' ilegales, que son esencialmente celebraciones que duran toda la noche con bar abierto y cobran hasta $10 por la entrada.
El 13 de enero, durante el VIII Festival Nacional de la Prensa Escrita, periodistas y funcionarios gubernamentales instaron a que el periodismo se practique ''en lenguaje combativo''. También propusieron usar la internet para enfrentar ``la desinformación del imperialismo''.
Pero mientras los medios de información de Cuba han estado sacando más trapos sucios, en febrero el gobierno les retiró las visas a los corresponsales del Chicago Tribune, la BBC y el periódico ElUniversal de México, alegando que su cobertura ``no era conveniente''.
Con el ''hombre duro'', Ramiro Valdés, el nuevo ministro de Comunicaciones nombrado por Raúl Castro, el gobierno también ha tomado medidas represivas contra las antenas parabólicas de televisión con las cuales muchos cubanos veían estaciones de Miami, tales como Univisión.
Y aunque seis obispos católicos transmitieron mensajes de Semana Santa por las estaciones provinciales en abril, lo cual ha sido la mayor participación eclesiástica en los medios de información controlados por el Estado desde la visita del papa Juan Pablo II a la isla en 1998, la conocida revista católica Vitral anunció el mes pasado que después de 13 años ''no podrá garantizar más'' su publicación. El obispo a cargo dijo después que Vitral seguiría funcionando, pero que sería ``sin caer en expresiones agresivas ycontestatarias''.
Aunque la retórica contra Estados Unidos siempre ha sido fuerte en los medios estatales, ha alcanzado nuevos peldaños después que el militante anticastrista Luis Posada Carriles quedara en libertad bajo fianza el 19 de abril.
EN PIE DE GUERRA
``Solamente hay un Dios en Cuba, y se llama Fidel''
Una de las primeras medidas de Raúl Castro después de que su hermano le cediera el poder temporalmente por haberse sometido a una operación quirúrgica intestinal, fue iniciar la movilización de unas 200,000 fuerzas de seguridad y lanzar una campaña de propaganda advirtiendo que el gobierno de George W. Bush podría iniciar un ataque contra Cuba.
Según conversaciones con decenas de cubanos, la campaña parece haber surtido efecto, especialmente entre personas ancianas.
Eglis, una ama de casa de mediana edad, vive con su esposo e hijas en dos habitaciones de una fábrica ruinosa y abandonada, sólo a unas cuadras de distancia de una playa de la costa norte de Cuba. Allí --según ella cree-- los soldados de Estados Unidos o exiliados cubanos podrían desembarcar con la misión de fomentar la democracia en la isla.
''Pero si Fidel muere y Bush ataca, estamos listos y decididos. Solamente hay un Dios en Cuba, y se llama Fidel'', dice Eglis. Según ella, el día que llegue la invasión, estará ``en la costa con un arma''.
A Eglis se le sumaría Yoidel, de 24 años, un vaquero de la parte central de Cuba que dice estar ansioso por irse de la isla en busca de una vida mejor, pero que casi sin pausa alguna asegura que luchará por aquello ``hasta el final''.
LOS INTELECTUALES
``El silencio y la indolencia ya no son posibles''
Un indicio de cambios bajo Raúl Castro se vio en enero, cuando un grupo de prominentes miembros de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) salieron por la internet en una queja pública sin precedentes contra las comparecencias televisivas de tres ex funcionarios gubernamentales, quienes efectuaron drásticas purgas en el sector cultural durante los años 70.
''Los intelectuales cubanos se han lanzado a una polémica con el dolor lacerante de la manipulación de una herida física y espiritual mal cosida y, por lo tanto, nunca cerrada del todo'', dijo el novelista Leonardo Padura en conversación telefónica desde La Habana. ``El silencio y la indolencia ya no son posibles porque la memoria herida no admite nuevas manipulaciones''.
El poeta César López prosiguió en febrero con otra apelación crítica en público --esta vez con Raúl Castro presente-- para reclamar que Cuba reconociera a escritores cuyos libros han estado prohibidos, como Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas, Gastón Baquero, Lydia Cabrera y Jesús Díaz, todos fallecidos en el exilio.
Que se sepa, López y los que lo secundaron en la internet no sufrieron represalias, y algunos espacios públicos han exhibido películas con tópicos generalmente delicados como la drogadicción y la prostitución, realizadas por jóvenes cineastas con escasos recursos y mayor independencia de las instituciones estatales.
El pasado 5 de mayo, la Televisión Cubana transmitió por primera vez la película Fresa y Chocolate (1993) de Tomás Gutiérrez Alea, bloqueada hasta ahora en la programación televisiva por abordar temas controversiales como la represión contra los homosexuales y contra los cubanos que quieren abandonar la isla.
Pero en febrero, Eliades Acosta, de 47 años, considerado de línea dura, fue nombrado jefe del Departamento de Cultura del Comité Central del Partido Comunista, un indicio de que el gobierno de la isla tiene toda intención de reforzar su control sobre el sector cultural.
Para el historiador cubano Rafael Rojas, actualmente profesor invitado de las universidades de Columbia y Princeton, la discusión de los creadores terminó siendo controlada por las esferas oficiales para legitimar su autoridad.
''Este incidente demostró que no se puede discutir una etapa de la vida cultural cubana y obviar el peso de una política totalitaria inalterable por los últimos 48 años'', opinó Rojas. ``Todo forma parte de un juego del poder para fabricar expectativas de aperturas y reformas, y movilizar políticas convenientes a nivel internacional''.
LA DISIDENCIA
``La policía está en todas partes. Te detienen sin motivo''
En el caso de los disidentes cubanos, no se ha evidenciado esa tolerancia.
Las organizaciones disidentes principales concuerdan en que los actos represivos han aumentado a nivel nacional después de la transferencia de poder, aunque Raúl Castro en el exterior sea considerado como un potencial reformador. Pero en Cuba, la mayoría lo considera un extremista pavoroso.
El acoso a los disidentes en las calles y las detenciones a corto plazo han aumentado, aunque algunos disidentes han quedado en libertad. Dos disidentes fueron sometidos en abril a juicios sumarísimos, sin la asistencia de familiares ni derecho a un abogado defensor; uno de ellos, el periodista Oscar Sánchez Madan, fue arrestado, juzgado y sentenciado a cuatro años de cárcel en apenas horas.
Pero después de haberse mantenido cautelosos tras el anuncio de la cirugía de Fidel Castro, un número cada vez mayor de opositores al gobierno ha demostrado un inusual nivel de cohesión al firmar un documento llamado Unidad por la Libertad distribuido el mes pasado, el cual ha unificado a los tradicionalmente indóciles dirigentes de la oposición en torno a causas comunes: la democracia, la justicia, la soberanía y la liberación de los presos políticos.
Desde diciembre del 2006 hasta el mes pasado, 130 disidentes han estado arrestados durante algún tiempo; cinco han sido enviados a la cárcel y 28 han quedado en libertad, ya sea por haber cumplido sus condenas o alguna otra razón. En enero, Cuba tenía 283 presos políticos; hoy tiene 250.
''Han sustituido una represión política basada en largas condenas de prisión con otras formas de asedio y amenazas'', dijo Elizardo Sánchez, presidente de la ilegal pero tolerada Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional. ``Este es un gobierno que, después de 50 años, se ha dado cuenta de que no le hace falta tener tanta gente en la cárcel para mantener el control''.
Sin embargo, la mayoría de los cubanos sigue demasiado asustada y temerosa de las represalias como para sumarse a un grupo opositor.
'Vaya y ponga un letrero que diga `Abajo Fidel' en aquel poste y verá lo que pasa. Lo arrestarán a usted y las 15 ó 20 personas que pasen por allí después simplemente para ver quién lo hizo'', dijo Yosvani, un estudiante habanero de 27 años. ``La policía está en todas partes. Lo detienen a uno sin motivo. Las cosas se empeoraron cuando Fidel se enfermó. Después de eso, uno no puede ni salir de su casa''.
LOS JOVENES Y EL FUTURO
``De aquí se va gente joven todos los días''
Fidel Castro y otros altos funcionarios de su gobierno han admitido que uno de los más serios desafíos de la revolución radica en transmitir su legado a las nuevas generaciones: ese millón y medio de personas demasiado jóvenes como para recordar épocas mejores antes de que la economía de Cuba se desplomara al desparecer los subsidios soviéticos en 1991.
La mayor parte de ellos se siente marginada y sin esperanza, según las entrevistas y los expertos. Estudian para sacar diplomas de mucha categoría, sabiendo que sólo van a ganar salarios miserables. Anhelan tener comodidades y artículos que estén de moda.
Mario, de 21 años, un campesino de la región central de Cuba, sueña con poderse ir del país para tener un automóvil. Y Yosvani dice que no encuentra con quién salir, porque no tiene dinero, y las mujeres en Cuba prefieren a los extranjeros, que poseen automóviles y moneda convertible. Sueña con emigrar, para ser como unos vecinos suyos de Camagüey, que se fueron de Cuba y regresaron de visita con mucho dinero.
''Vivo a cuatro millas de la playa'', dice Yosvani, ``y les puedo decir que de aquí se va gente joven todos los días''.
El Miami Herald se reserva los apellidos de las personas entrevistadas en Cuba y el nombre del corresponsal que reportó desde allí, porque carecía de la visa que se requiere en la isla para realizar labores periodísticas. El reportero Wilfredo Cancio Isla, de El Nuevo Herald, y la corresponsal Frances Robles, de The Miami Herald, reportaron desde Miami y escribieron conjuntamente este artículo. El traductor Renato Pérez contribuyó también en el proyecto.





























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