Miguel Matamoros dedicó muchas de sus canciones a los problemas políticos y sociales en Cuba, como <f"ITimesItalic">Bomba lacrimosa, escrita en 1928 y referida a las bombas de este tipo que lanzaba la policía machadista contra los manifestantes en 1929; o <f"ITimesItalic">¿Quién tiró la bomba?, de 1935 y dedicada a las bombas que los revolucionarios colocaban contra el gobierno de Batista; o<f"ITimesItalic"> La cocainómana, dedicada a este vicio, ya presente en Cuba en 1934.
Otro de los grandes de la trova, Rosendo Ruiz padre, también se atrevió frente al machadato en su lamento <f"ITimesItalic">Junto a un cañaveral: Junto a un cañaveral,/ una guajirita un día,/ sollozando me decía: No me canso de llorar,/ Ver quisiera mi Cuba feliz,/ los cubanos unidos gozar/ y por siempre la vida vivir/ vivir, vivir la vida/
En términos más enérgicos se inspiró Ignacio Piñeiro en <f"ITimesItalic">Canta la Vueltabajera:/ En su canción lastimera/ sin alardes de valía/ tan solo pide armonía/ entre los buenos cubanos/ y pues, queridos hermanos/ salven a la patria mía/ Canta cubano sincero/ y pide con dulce nota/ que más no caiga una gota/ de sangre cubana al suelo/
Hemos usado para este trabajo los archivos de nuestra colección, ahora en FIU, y el libro de Margarita Mateo Palmer, <f"ITimesItalic">Del bardo que te canta.
Creo que fue Paul Verlaine quien dijo que el poeta es como una atalaya que puede ver el futuro. Leyendo las letras de estas canciones, nos resultan dolorosamente actuales.





























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