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Un buen perro depende de un buen dueño

 

No hay un animal, entre todos los que comparten su vida diaria con los humanos, que iguale al perro en su devoción, lealtad y amistad hacia su dueño. Poseer un perro no es sólo un privilegio, sino una responsabilidad. Estos animales dependen de nosotros no sólo para un techo y alimento, sino que como son muy sociales, necesitan el contacto de su familia humana; la soledad y el aislamiento producen un perro infeliz, temeroso, poco amistoso y hasta con problemas de salud.

Aparte de lo más básico y necesario de proveer un alimento balanceado, agua fresca y refugio contra la inclemencia del tiempo y las temperaturas extremas, la American Kennel Club y la Sociedad Protectora de Animales sugieren cómo ser un dueño responsable: * Lo primero es aceptar que una mascota es de por vida y que su bienestar depende grandemente de usted. * Entrenando a su perro, por medios benévolos y moderados, para ser un buen perro y obediente y no un estorbo o fastidio. * Enseñando a sus hijos a respetar a los animales y a no abusar de ellos con juegos bruscos. * Obedeciendo las leyes creadas para su protección y la de otros, incluyendo las vacunas apropiadas. * Socializando, bañando y ejercitando su mascota.

Cartas de nuestros lectores

He leído con alegría sus artículos sobre los pitbull, animales que como bien dice usted no gozan de una buena reputación ya que han sido usados para fines muy tenebrosos, los cuales aún hoy día se siguen practicando en todo el mundo. Tengo a mi amigo "Charger", el cual ha vivido con nosotros en Venezuela e Israel y me acompaña a todos los sitios donde voy. Mi nietecita [Kleine] de seis años se ha criado con él y con un hijo de él llamado "Tatanca". He tenido y conocido muchos perros en mis 53 años y puedo asegurarle que jamás he tenido un amigo tan grande, noble y bondadoso como "Charger". La inteligencia que estos perros tienen es prodigiosa; ni hablar de su fuerza y su instinto protector ante cualquier peligro. Las demostraciones de amor y de gratitud son algo que demuestran con la mirada, que da a sus feroces caras un halo de inocencia y bondad que pocas veces he visto en los animales. Veo con preocupación que muchos dueños son inconscientes del animal que tienen a su lado y deben usar precaución ya que su fuerza es descomunal y sus mandíbulas sumamente poderosas. En Israel había un cartel que decía: "No hay pitbull peligroso; hay dueños peligrosos". Con mi conocimiento de ellos estoy consciente de que cualquiera no los puede poseer. Carlos Eduardo Plagemann mbush@herald.com

El Nuevo Herald

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