Antonioni.
Desde entonces, su filmografía se puede comparar, en términos de la más alta y consistente calidad artística, a la de Katharine Hepburn, Bette Davis y Meryl Streep. Sus más notables actuaciones incluyen Isadora (1968); The Devils y The Trojan Women, ambas de 1971; Mary, Queen of Scots (1972); Agatha, con Dustin Hoffman, y Yanks, con Richard Gere, las dos de 1979; The Bostonians (1984); Wetherby (1985); Prick Up Your Ears (1987); Howards End (1992); Mrs. Dalloway (1997); Girl, Interrupted (1999), y The White Countess (2005), entre más de 100 producciones para el cine y la televisión.
Redgrave también ha sido una polémica activista política que aprovechó la ceremonia de los Oscar en 1978 para, al ganar el suyo por Julia, dar un discurso que resultó muy criticado por algunos sectores. Cuando se anunció que interpretaría a una judía en un campo de concentración nazi en el filme televisivo Playing For Time (1980), enfrentó controversias y protestas. Pero, política aparte, ninguno de sus críticos ha podido menospreciar lo que Vanessa Redgrave es en esencia: una artista incomparable que todo lo que hace crece en calidad por su nombre y presencia. Hoy sigue siendo una de las actrices más importantes del mundo. Incluso, podría decirse que la única actriz más grande que ella es... ella misma.
En una dinastía tan actoral --su sobrina, la actriz Jemma Redgrave, hija de Colin, es otro prolífico miembro de ella, pero mayormente en la televisión británica-- aún es muy temprano para especular si sus nietos, los dos hijos de Natasha con el actor Liam Neeson, y la hija de Joely con el productor Tim Bevan, seguirán los pasos artísticos de sus padres, abuela y bisabuelo, pero proveniendo de una fuente de talento tan profunda e intensa no se puede descartar la posibilidad.
Mientras tanto, tenemos a la gran Vanessa, la mujer que ocupa su propio trono real en la historia artística y cultural de su país y, por supuesto, en las esferas más elevadas del cine hollywoodense.
Para ella, no existen papeles ''pequeños'' porque su talento es monumental.



























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