Gerardo Reyes

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Rastro de sangre en tráfico de cubanos

 

El Nuevo Herald

Otros aseguran que viven en la calle y se presentan con vestidos nuevos y recién bañados, agregó.

Al preguntárseles cómo llegaron a la costas mexicanas, contestan que en balsas fabricadas por ellos.

''Pero no tienen ninguna señal de balseros, nada de insolación o pérdida de peso, en el viaje solo les faltó el paragüitas en la copa [del coctail]'', dijo el funcionario de inmigración.

Las estadísticas del Instituto Nacional de Migración de México muestran que el perfil más común de los cubanos que están llegando a esta zona son hombres y mujeres de 25 a 40 años con algún nivel de educación media.

En ocasiones su salida del país se complica también por cuenta de los traficantes. Según el funcionario, algunos de los polleros, para ganarse un dinero adicional, recurren a la falsificación de las constancias del depósito de $1,000 a favor del gobierno mexicano por concepto del permiso y les hacen creer a los cubanos que el pago se ha efectuado.

Las autoridades han descubierto varios de estos recibos falsos en poder de cubanos en territorio mexicano. En la mayoría de los casos, los indocumentados están convencidos de que han pagado legalmente la multa, pero en realidad el pollero se ha quedado con su dinero.

Por esta supuesta falsificación fue denunciado el cubanoamericano Juan Felipe Suárez, arrestado en junio cuando se acercaba a costas mexicanas junto con 58 indocumentados.

Tras obtener el permiso de 30 días, los cubanos se dirigen por tierra o por avión a ciudades de la frontera con Estados Unidos y se presentan ante autoridades de inmigración federales para acogerse a la Ley de Ajuste Cubano.

Los balseros rescatados en altamar no son deportados de inmediato. En la práctica, el gobierno mexicano espera a que se acumule un número importante de ellos para enviarlos a la isla por avión. Según la ley, si después de 90 días no han sido deportados, el gobierno está en la obligación de concederles la libertad, lo cual no siempre se cumple.

Las cifras de la delegación del instituto de migración en el estado de Quintana Roo, muestran que, de enero a octubre de este año, 871 cubanos han sido registrados como inmigrantes ilegales.

En esta cifra están incluidos tanto los balseros interceptados en el mar como aquellos que se han presentado voluntariamente a las oficinas a declarar su arribo y solicitar el permiso. Algunas personas que ayudan desinteresadamente a los cubanos a su arribo a Yucatán, consideran que la cifra oficial es muy baja.

''Sólo hay que pararse frente a las oficinas de inmigracion a diario, para que usted vea que ahí llegan de 30 a 40 cubanos'', dijo un cubano familiarizado con el éxodo de sus compatriotas.

Las estadísticas de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos muestran que entre octubre del año pasado hasta finales de septiembre por lo menos 11,139 cubanos se han presentado en la frontera mexicana.

''Si el 85 por ciento de ellos paga, multiplica, échale pluma, es un negocio muy rentable'', dijo el funcionario de inmigración.

El Nuevo Herald

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