Los exiliados venezolanos que viven en el sur de la Florida --muchos de quienes abandonaron el país cuando el presidente Hugo Chávez asumió el poder hace 10 años-- observan con cautela la situación en Venezuela a medida que se acerca la hora del referendo sobre la reforma constitucional. Aunque pueden votar, muchos planean boicotear el referendo.
Grupos de activistas locales, que en años anteriores se han movilizado para iniciativas electorales, se reunieron la semana pasada para planear su estrategia. Los activistas han pedido a sus compatriotas que no salgan de casa, alegando que los cambios propuestos por Chávez son ilegales y el proceso electoral está absolutamente comprometido.
Los cambios propuestos podrían, entre otras cosas, eliminar los límites al término presidencial, lo que según los exiliados le permitiría a Chávez mantenerse en el poder indefinidamente, como ha hecho en Cuba su mentor y aliado político Fidel Castro.
Por su parte, los partidarios de la reforma de Chávez señalan las cláusulas que contemplan reducir la jornada laboral a seis horas y pensiones estatales para los vendedores callejeros y sirvientas.
Muchos venezolanos más jóvenes dicen que se sienten desarraigados después de años de problemas políticos en su país y se concentran en la nueva vida que llevan en Estados Unidos.
En el recinto de la Universidad de Miami en Coral Gables, el venezolano Francisco Paván dijo que le presta más atención a su vida en Estados Unidos --como estudiar para los exámenes finales del semestre-- que a cualquier actividad para oponerse a Chávez.
Paván, miembro de la Asociación de Estudiantes Venezolanos, dice que de todos modos está muy preocupado por la situación en Caracas, donde vive su familia y su padre es propietario de una fábrica de piezas de repuesto para la Toyota.
''Estoy preocupado por su seguridad y no quiero ver violencia por parte del gobierno ni de la oposición'', dijo Paván, de 20 años. ``Pero no tengo confianza en la Comisión Electoral''.
Otros --a pesar de que creen que el éxito de Chávez en las urnas está amañado y es algo seguro--, dicen que votarán porque es su deber como venezolanos.
''Me siento mal por mis sobrinos, y por mi hermano que viven en Venezuela, pero ¿qué puedo hacer?'', dijo Carlos Tassi, de 67 años y dueño del restaurante European Corner, en South Miami. ``Es una situación absurda''.
Tassi inauguró su negocio en South Miami hace unos 15 años, donde sirve marroncitos y cachapas que chorrean queso, un lugar para que los venezolanos fuera de su país pudieran hablar de política.
''Aunque no contemos, tenemos que ir a votar'', dijo Rosa Goncalves, una de las habituales del lugar. Goncalves vive en Miami desde hace 12 años y recientemente regresó de una visita de cuatro días a Caracas. Goncalves tiene planeado votar el domingo, a pesar de sus sospechas de que el referendo podría estar manipulado a favor de Chávez, acusaciones que han contaminado elecciones anteriores, algo que han negado los funcionarios de gobierno en Venezuela y el consulado venezolano en Miami.





























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