El entonces comandante del Segundo Frente Frank PaÃs exigÃa que el Departamento de Estado declarara públicamente, haciendo referencia a los rehenes, que no suministrarÃa más armas al ejército de Batista y que no permitirÃa que se usara la Base Naval de Guantánamo como punto de reabastecimiento.
Presiones conjuntas de miembros del Movimiento 26 de julio y del gobierno estadounidense a través del cónsul en Santiago de Cuba, Park Wollam, convencieron a Raúl de liberar a los cautivos.
Pero tras la conclusión del episodio el 11 de julio, Washington decidió cancelar el envÃo de 15 aviones de entrenamiento militar para pilotos cubanos que estaban en Estados Unidos, a pesar de que ya el gobierno de Batista los habÃa pagado.
"Creo que el Departamento de Estado no querÃa tomar ninguna decisión que pudiera ayudar al gobierno de Batista y recibir protestas de los revolucionarios'', declaró Smith en 1960.
Con el paso de los meses, la situación de abastecimiento empeoraba. La carta de Tabernilla Palmero a Batista en noviembre de 1959 le recuerda que "en los últimos meses sólo nos quedaban dos mil balas de 37mm''.
El ex general batistiano era hijo de Francisco "Pancho'' Tabernilla Dolz --jefe del Estado Mayor del Ejército-- y estaba al frente del Regimiento Mixto de Tanques cuando acudió a Palacio Presidencial a socorrer a Batista durante el ataque del Directorio Estudiantil Revolucionario el 13 de marzo de 1957. Inmediatamente fue ascendido a General de Brigada y nombrado Jefe de la División de InfanterÃa.
Los Tabernilla eran considerados hombres incondicionales de Batista y tuvieron una destacada participación en las misiones armadas contra las fuerzas insurgentes. Los opositores al régimen batistiano los señalan como responsables de la represión desatada en los últimos meses de 1958 contra la población y las fuerzas rebeldes los calificaron de criminales de guerra.
"Usted sabe que yo mantenÃa amistad con él [Somoza Debayle] y no podÃa olvidar que cooperó decididamente con nuestro Ejército vendiéndonos 30 tanques T-17 con 90 ametralladoras, 16 mil balas para cañón 37mm, 1 millón calibre .30, bombas de naphlam (sic.), de 500 y 100 libras [de fragmentación] para las FAE [fuerzas armadas], agrega Tabernilla Palmero en su misiva, que forma parte de la Colección Fulgencio Batista ZaldÃvar de UM.
La carta tiene por fin apaciguar el disgusto de Batista ante las recomendaciones que habÃa enviado Tabernilla Palmero a Anastasio Somoza Debayle en junio de 1959, a raÃz de la invasión rebelde de Olama y Mollejones, liderada por Pedro JoaquÃn Chamorro con un centenar de combatientes.
Las relaciones entre los Tabernilla y Batista se habÃan tornado tirantes. El ex dictador consideraba que los militares lo habÃan traicionado en los dÃas finales de 1959.
"La carta a Somoza no es rumor. Le acompaño la copia. Se la hice al contemplar a su PaÃs (sic.) invadido, para que no fuera a incurrir en los mismo errores que nosotros cometimos'', le aclara Tabernilla Palmero a Batista.
El ex dictador cubano estaba indignado por la injerencia, como ilustra una carta fechada en Funchal, Madeira, el 7 de enero de 1960 y dirigida a "R y P''.
"Las expresiones y lo que trata de afirmar, como la carta enviada a los Somoza, encierran tales degeneraciones, que lo mejor es ignorarlo totalmente'', recomienda Batista, quien dice tener noticias de que el documento fue recibido con "asco'' por los hermanos Somoza.
Las recomendaciones de Tabernilla Palmero a los Somoza incluyen cortar el suministro de vÃveres, ropas y medicinas hacia la región donde operan los insurrectos. "La represión contra los involucrados en hechos conspirativos deberá ser tan imparcial y tan severa como las circunstancias lo requieran'', le aconseja "Silito'' a Anastasio Somoza Debayle en la misiva fechada el 8 de junio de 1959 en Palm Beach.



























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