"Quedará en la historia como un visionario'', manifestó el activista anticastrista José Hilario Pujol, amigo personal de Díaz Lanz. "Fue el primero que desde dentro del proceso se dio cuenta de lo que traería Fidel Castro para Cuba, y fue el que más sacrificó por sus ideales''.
En el exilio, Díaz Lanz realizó diferentes trabajos para sobrevivir, entre ellos el de techero. Su situación económica era precaria y en los últimos años hasta llegó a dormir en su propio automóvil, carente de los recursos para costearse una vivienda.
Pero muchos amigos dicen que costaba trabajo hacerle aceptar cualquier ayuda monetaria para su subsistencia. Había abrazado con fervor la fe religiosa.
"Creímos en una Cuba sin vencedores ni vencidos, sin más odios ni rencores, con todos y para todos. Creímos en el respeto al derecho ajeno, en la libertad y la justicia. Sueño bello era aquel que tantos abrazaron y por el cual muchos dieron la vida. Pero la noche de las ambiciones se extendió sobre nuestra bella isla'', escribió años atrás en un artículo publicado en El Nuevo Herald.
Le sobreviven en Miami sus hermanos Eduardo, Marcos y Yolanda, sus hijos Pedro René, Pedro Miguel, Tania Denisse, Minú e Ivonne, y varios nietos. Otros tres hermanos habían fallecido con anterioridad: Jorge se suicidó en Miami en 1976; Esther María fue asesinada en Miami Beach en 1986; y Guillermo se ahorcó en La Habana en 1998. Su primogénito Pedro Luis también murió años atrás.
Su cadáver será expuesto este domingo a partir de las 6 p.m. y hasta la medianoche en la Funeraria Caballero-Rivero-Woodlawn, ubicada en el 8200 Bird Road, en Westchester. El sepelio se realizará el lunes a las 2 p.m. en el Cementerio Woodlawn South, en el 11200 SW 8 St, Miami.





























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