¿Fidel Castro caminando por las calles de Miami? SÃ, hace mucho tiempo.
El hombre que llegó a ser objeto de la ira de los exiliados cubanos y de 10 presidentes de Estados Unidos estuvo en Miami tres veces, reuniéndose con personas en una conocida casa de piedra coralina en la Pequeña Habana, un hotel de Miami Beach y en un teatro de la Calle Flagler que ya no existe.
Su primera visita fue en 1948, cuando vino en su luna de miel. Al año siguiente vino a esconderse, y en 1955 vino en calidad de revolucionario y encontró apoyo entre los cubanos que estaban exiliados en Miami en espera de la caÃda de Fulgencio Batista.
Al trazar de nuevo las huellas de Castro en los años 40 y 50, surge la imagen de un pueblo sureño turÃstico con unos pocos cubanos dándole la bienvenida a un hombre que habrÃa de cambiar para siempre el panorama polÃtico de su paÃs isleño y de gran parte de la Florida.
En el antiguo Flagler Theater, recaudó cientos de dólares y pronunció un fogoso discurso que él esperaba habrÃa de consolidar respaldo para su revolución futura, iniciada con el ataque al Cuartel Moncada, hoy hará 55 años.
Luis Conte Agüero, entonces un polÃtico connotado y aliado de Castro, estuvo sentado en el estrado aquel 20 de noviembre de 1955 y recuerda al apuesto abogado de 29 años vestido con un elegante traje oscuro.
"Lo que recuerdo hasta hoy es cómo recalcó en su discurso que en aquel momento habÃa 26,000 cubanos en el exilio. Y miren lo que acabó por hacer'', dice Conte Agüero, de 84 años, que tiene un programa de televisión en TeleMiami.
La primera visita de castro a Miami tuvo lugar en 1948 a mediados de octubre, y fue tÃpica de la época.
Acababa de casarse con Mirta DÃaz Balart, y se alojaron en un hotel de Miami Beach, probablemente el Saxony, el Sans Souci, el Shelborne o el Casablanca.
"Supongo que habrá sido uno de ésos. Eran los hoteles buenos, donde las parejas de alta clase media pasaban sus lunas de miel a fines de los años 40'', dice Paul George, un historiador de Miami Beach.
La joven esposa de Castro era hermana de un compañero de estudios de Castro en la Universidad de La Habana, el difunto Rafael DÃaz Balart, padre de los congresistas estadounidenses Lincoln y Mario DÃaz Balart.
En sus memorias publicadas en el 2006, Rafael dice que Castro y la hermana de él pasaron su luna de miel "en uno de los hoteles más elegantes de Miami Beach''. Los regalos de la boda sumaban la impresionante cantidad para entonces de $10,000.
Sea cual haya sido el hotel, el grueso libro de dos volúmenes, de realidad y ficción combinadas, del escritor cubano Norberto Fuentes sobre Castro, dice que la pareja consumó su matrimonio en su suite.
Luego de la luna de miel de 10 dÃas en Miami Beach, los Castro viajaron a Nueva York, que puede haber sido parte del plan de viaje, y eso incluyó una visita a las Cataratas del Niágara. En Manhattan, se alojaron con DÃaz Balart y su esposa Hilda en un pequeño apartamento alquilado en la Calle 82 del West.
DÃaz Balart escribió que los recién casados decidieron quedarse en Nueva York y alquilaron una habitación por un breve tiempo en el mismo edificio. Su estadÃa en Nueva York, Castro la pasó aprendiendo inglés y mirando en librerÃas.
También compró un elegante automóvil, un Lincoln Continental de uso de 1947 con ventanillas automáticas, algo de gran lujo en aquella época. Conte Agüero dice que el automóvil encajaba bien con la personalidad de Castro.



























Mi Yahoo