"Fidel era muy ostentoso: utilizó su dinero de la boda para comprar el auto. Algo tÃpico de él''.
Fuentes dice en uno de sus libros que después de varias semanas en Nueva York, ambas parejas fueron desahuciadas porque Castro no pagaba el alquiler.
Regresaron a Miami en el Lincoln, tomando toda la U.S 1 rumbo sur. En Miami, Castro dejó a los DÃaz Balart en el aeropuerto, donde cogieron un avión de regreso a La Habana.
La pareja siguió hasta Cayo Hueso donde abordaron un ferry de regreso a La Habana, junto con su Continental, según el libro de Fuentes.
El segundo viaje de Castro fue más conspirativo. Huyendo y temiendo por su vida, Castro se refugió en Miami. En noviembre de 1949, Castro, que tenÃa reputación de gangster en la Universidad de La Habana, polemizó con enemigos. Los denunció públicamente y luego temió que fueran a matarlo en represalia.
Max Lesnik, un controversial comentarista radial de Miami, y compañero de la Escuela de Derecho, dijo haber escondido a Castro en su apartamento de La Habana en la calle Morro. Dice que entonces alguien --no recuerda quién-- le compró a Castro un boleto de avión. No se sabe si Castro permaneció en Miami horas o dÃas antes de mudarse para Nueva York, esperando que las cosas se tranquilizaran.
El susto lo vigorizó. Tras regresar a Cuba, empezó a planificar uno de sus movimientos polÃticos más estratégicos. Los atacantes al Cuartel Moncada se dispersaron y Castro resultó capturado. Fue a juicio, resultó convicto y enviado a la cárcel pero se le concedió una amnistÃa, en una decisión que sellarÃa el futuro de Cuba.
Conte Agüero, un popular polÃtico en la Cuba de la época y que ahora tiene en programa de televisión, encabezó el movimiento para salvar la vida de Castro, con éxito. "Soy culpable de muchas cosas, lo sé', le dijo al Herald.
Castro se convirtió en una causa celebre. A los pocos meses tomó rumbo a Miami en busca de dinero y apoyo.
Llegó a mediados de noviembre y le dio una entrevista al Miami Herald para promover su reunión del dÃa 20 en un teatro del downtown, un lugar justo al oeste de la 2da Avenida del NW, cerca de donde ahora está el puente de la Calle Flagler.
"Un joven revolucionario cubano está en Miami haciendo planes para derrocar al gobierno de Fulgencio Batista'', escribió el Herald.
"Hemos organizado un movimiento de unas 100,000 personas. Si Batista permanece en el poder por la fuerza, entonces no quedará más remedio que sacarlo por la fuerza'', dijo Castro.
Preocupado porque no fuera a atraer suficiente público, Castro convenció a Conte Agüero y a otra personalidad de la radio cubana a venir a Miami desde La Habana para unÃrsele en la actividad del teatro. Castro dijo esperar más de 1,000 personas en el evento del domingo por la mañana. "El teatro estaba lleno pero no abarrotado'', recuerda Conte Agüero.
Los oradores estaban sentados en una larga mesa frente a un retrato de José MartÃ, flanqueado por las banderas de Estados Unidos y Cuba.
Wilfredo Gort, fotógrafo del Diario las Américas, cubrió el evento. Tomó varias instantáneas de un animado Castro y entusiastas cubanos en el teatro. Las fotos son parte de la colección del Museo Histórico del Sur de la Florida.
Después del acto, fotos propiedad de la familia de Rafael del Pino Siero muestran un jubiloso grupo de partidarios alrededor de Castro en compañÃa de ‘‘Fidelito'', su hijo de 6 años.
Conte Agüero no recuerda donde se quedó Castro pero no fue en la casa de piedra, que todavÃa está en la esquina de la 22 Ave. del NW y la 7 St. No está claro quién era el dueño o el que la habÃa alquilado, probablemente un simpatizante. La casa de dos pisos fue un centro de reuniones durante esa visita, un lugar donde Castro expuso sus esperanzas para Cuba.
Hoy, viejos exiliados todavÃa señalan la casa de coral y dicen: "Fidel Castro estuvo ahÃ''.
Conte Agüero dijo saber que Castro durmió en otra parte durante esa visita. "Me dijo que por razones de seguridad, no podÃa dormir en la casa''.
Es posible que Castro haya tenido un encuentro romántico en la casa de coral. En 1997, una mujer le dijo a Vista Semanal haber alquilado un cuarto en la casa, donde ella y el joven revolucionario habÃan hecho el amor.
Verdadero o falso, el artÃculo es parte de la Colección Cuba de la Universidad de Miami.
Después de Miami, Castro fue a Tampa y finalmente a Cayo Hueso donde pasó 10 dÃas en una casa de huéspedes.
QuerÃa hablar de todas formas en el histórico Instituto San Carlos en la calle Duval desde el mismo balcón donde José Martà le habÃa hablado a los tabaqueros cubanos que trabajaban allà y que estaban luchando por la independencia de España.
La solicitud de Castro fue rechazada y se fue molesto, diciendo que iba a convocar una manifestación para denunciar la decisión del San Carlos en la aledaña Stock Island.
La demostración nunca tuvo lugar asà que partió rumbo a México. Nunca regresó a Miami.





























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