Jorge Ebro

En China, a diferencia de Cuba, los cambios sí trajeron esperanza

 
 

Cubanos venden frutas y vegetales en un mercado agropecuario.
Cubanos venden frutas y vegetales en un mercado agropecuario.
AFP/Getty Images

PEKIN

Pero la liberalización económica ha venido unida a una corrupción que crece como tentáculos a pesar de los esfuerzos del gobierno central --la imposición de la pena de muerte no está fuera de lo común-- que ve con temor prácticas inescrupulosas por parte de muchos de sus miembros.

De hecho uno de los principales temas de los ciudadanos aquí es la corrupción y no son pocas las protestas en todos los rincones del país para exponer los desafueros de los funcionarios locales que, en ocasiones, se comportan como reyezuelos en sus comarcas.

Datos del propio gobierno central revelan que el año pasado ocurrieron más de 80,000 protestas de todo en el país. El gobierno las reprime como puede, pero cada vez más los chinos dejan oír su descontento con lo que no les gusta.

Por supuesto que la masacre de la plaza de Tiananmen --que aquí es conocida como los sucesos del 4 de junio de 1989 para diferenciarla de dos protestas previas en el mismo lugar-- es un recordatorio de hasta dónde es capaz de llegar la nomenclatura china para preservar su poder.

"Ellos harán todo lo posible por evitar otro Tiananmen'', confiesa un periodista que trabaja para un diario en inglés que circula en el país. "Las reformas económicas sirven para ese objetivo. La gente está entretenida en hacerse rica. Uno podría pensar que a mayor riqueza económica, mayor independencia política. Aquí no es así. La línea que dice ‘no cruzar' está bien clara''.

Y eso vale para los inversionistas extranjeros que acuden en masa y han convertido a China en la nueva Fábrica del Mundo con un gobierno que en ocasiones hace de la vista gorda sobre las condiciones de trabajo y de salario de sus ciudadanos.

Sin embargo, los chinos de todas las capas sociales aspiran a que esa riqueza que llega de afuera, junto con la que produce el país, se revierta cada vez más en un mejor nivel de vida y libertades más extensas.

"Por momentos parece como si los hilos se les fueran de la mano a los dirigentes'', agrega el periodista. "Pero uno sabe que los tienen bien sujetos y lo vigilan todo. Mientras te portes bien... Hey, algo es mejor que nada''.

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