Desaparecido de los escenarios públicos y retirado en un enigmático lugar que sólo visitan elegidos de alto rango, el ex gobernante Fidel Castro arriba a los 82 años entre las exaltaciones oficiales de su personalidad y la apatÃa de sectores de la población, que comienzan a identificarlo como una figura del pasado.
Tras dos años y 17 dÃas de ausencia pública, su figura se proyecta en dimensiones ambivalentes para los cubanos de a pie: la personalidad histórica que ha dejado de verse y oÃrse en los medios de comunicación y las reuniones gubernamentales y el nombre que suscribe artÃculos sobre la actualidad, mientras la retórica oficialista trata de catapultarlo como el padre de la patria que aún aconseja, vigila e inspira.
"En nombre de todos los patriotas de la isla, desde Santiago de Cuba, cuna de la Revolución, declaro: a ti, Fidel, dedicamos este aniversario 55 del [Cuartel] Moncada", afirmó el gobernante Raúl Castro al concluir el acto nacional conmemorativo de la efeméride del 26 de julio de 1953.
El acto en Santiago de Cuba estuvo presidido por una tela gigante con la imagen de Fidel Castro, sonriente y con el puño en alto, sobre el lema de "Victoria de las ideas".
Una silla ha permanecido vacÃa en la presidencia de la Asamblea Nacional del Poder Popular en todas las sesiones parlamentarias celebradas desde finales del 2006. La butaca donde solÃa sentarse Fidel Castro, que ahora solamente figura como un diputado ausente.
Para muchos analistas y conocedores de la realidad cubana, el discurso pronunciado por Raúl Castro el pasado 26 de julio representó el colofón de una fase de enfriamiento en las expectativas de cambio en el paÃs, y reafirmó la "legitimidad histórica" de la generación que protagonizó el proceso revolucionario, con Fidel Castro a la cabeza.
"El discurso de Raúl fue un balde de agua frÃa", afirmó el economista disidente Oscar Espinosa Chepe desde La Habana. "Aquà se vive un momento de gran frustración, una contrarreforma que coincide con un despertar de las apologÃas dedicadas a Fidel Castro para tratar de reinventarlo en la sociedad".
El historiador Rafael Rojas opina que se ha producido una revitalización del culto a la personalidad de Fidel Castro durante el último año, "como si estuviéramos asistiendo a una despedida que lleva implÃcita la reafirmación de su legado".
Espinosa Chepe menciona al VIII Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), efectuado a comienzos de julio, como un momento ilustrativo de la "contrarreforma cubana".
La reunión de los periodistas comenzó con el análisis en el plenario de una carta enviada por Fidel Castro a una reportera sobre los valores que deben prevalecer en el ejercicio profesional en la sociedad cubana, y prosiguió con la proyección de un documental titulado Fidel entre nosotros.
También fue presentado el libro Fidel periodista en una actividad pública, presidida por una enorme tela pintada donde parte del rostro de Fidel Castro se entrelaza con un tocororo, ave nacional. La tela fue producida en los talleres Artdegraf de Ciudad de La Habana y conjugó la creación de varios artistas plásticos cubanos.
El congreso concluyó con el otorgamiento del Premio Nacional de Periodismo al ex gobernante, y la declaración del "orgullo de los periodistas revolucionarios cubanos por dedicar su vida a luchar, en una coincidencia histórica irrepetible, junto a Fidel y Raúl Castro".





























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