Uribe asegura que el único tema de la conversación fue el de Tasmania y en ningún momento se mencionó el caso de su primo.
''Repito hoy bajo juramento y si me prueban lo contrario estoy dispuesto a renunciar a la presidencia de la República'', dijo Uribe en la audiencia, ``el único motivo de mi llamada fue presentarle la angustia [por el caso de Tasmania]... toda mi voluntad de hacer lo que tuviera que hacer, alguna aclaración si fuera necesario''.
El choque de las dos versiones dio comienzo al enfrentamiento más grave de poderes que se recuerde en la historia democrática de Colombia y que aún continúa.
A finales de julio, la Fiscalía General de Colombia absolvió a Valencia de cualquier irregularidad en este caso y constató que hubo un montaje para desacreditar a la Corte Suprema de Justicia dirigido por el también paramilitar, Juan Carlos Sierra, alias El Tuso.
Desde un principio la audiencia de la comisión fue tensionante y llegó a un punto en el que el agente del Ministerio Público tuvo que hacer ``un llamado respetuoso al señor Presidente y al doctor Bejarano para que se guarde la compostura y se pueda continuar''.
En otra oportunidad Bejarano amenazó con retirarse en protesta por la negativa de los funcionarios que dirigían la sesión a concederle la palabra.
En casi todas las respuestas, el presidente Uribe insistió en que Bejarano mostrara las pruebas que respaldan la declaración de Valencia en El Espectador.
Bejarano alegó que quien debía aportar las evidencias era el propio Uribe en su calidad de querellante y expresó varias veces su inconformidad porque el Presidente no aclaró en qué consistía la injuria y la calumnia.
En una de sus intervenciones Uribe dijo que Valencia, con su declaración, violó ``bienes jurídicos del Presidente, de la institución presidencial y de la Nación entera, ése es el motivo de esta denuncia''.



























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