Además de las dificultades en los puertos, el transporte también es un reto.
Por ejemplo, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) todavÃa batalla con detalles logÃsticos para transportar miles de libras de comida de Puerto PrÃncipe a las vÃctimas fuera de la capital.
Cuando un grupo de la Florida contactó al PMA para ofrecer 4,000 comidas calientes para Gonaives, la agencia tuvo que decidir qué serÃa mejor: dar comida caliente a 4,000 personas o darles arroz, frijoles y aceite a 15,000.
"No podemos decirle que no a todo el mundo, pero finalmente habrá que hacerlo por los obstáculos operativos'', dice Riad Lodhi, del PMA. "Es difÃcil explicar los obstáculos logÃsticos. Si tenemos que escoger entre enviar comida a 4,000 personas o a 15,000, preferimos que sean 15,000.
Y moverse en el interior de Haità plantea más problemas.
Recientemente se dilataron unos envÃos porque las autoridades estaban decidiendo cuál de ocho puentes destruidos debÃan reemplazar con un puente entregado por Naciones Unidas (ONU).
Suzanne Brooks, directora del Centro Internacional de Desastres en HaitÃ, dice que las carreteras intransitables y los puertos dañados son parte de las razones por las que su grupo anima a los que quieran ayudar "a elegir una de las muchas agencias de ayuda con experiencia en Haità y que hagan contribuciones monetarias''.
En cuanto a Cuba, las complicaciones de hacer llegar la ayuda a los lugares afectados resultan del proceso, frecuentemente complicado, de conseguir permiso del gobierno de Estados Unidos para enviar suministros o dinero a la isla. Debido al embargo, las organizaciones de ayuda tienen que tener una licencia del gobierno federal para enviar dinero o suministros e incluso para ir a la isla.
Muchas organizaciones han sido rechazadas antes. Otras han librado batallas en los tribunales para mantener licencias que el gobierno se ha negado a renovar.
"Este gobierno ha puesto todo obstáculo posible a personas como yo'', dice Eddie Levy, de Jewish Solidarity, en Miami, una organización que tiene permiso para enviar dinero y leche en polvo a la comunidad judÃa sefardita en La Habana.
Según aumenta el cálculo de los daños en Cuba, el gobierno de Estados Unidos ha respondido expidiendo licencias rápidamente a entidades de ayuda humanitaria. Varios grupos locales indicaron que han recibido licencia en dÃas recientes con más rapidez que de costumbre.
"Estamos procesando las solicitudes de licencia en muy poco tiempo, a veces hasta el mismo dÃa, a veces en 24 horas'', dijo el portavoz Andrew DeSouza en un mensaje electrónico.
El gobierno federal también aumentó la cantidad de efectivo que las orgnizaciones con permiso pueden llevar a las vÃctimas de los huracanes en Cuba.
A pesar de esos cambios, el embargo puede asustar a algunos que de otro modo estarÃan dispuestos a ayudar.
Tom Cooper, de Gulfstream Air en el sur de la Florida, decidió ayudar a Jewish Solidarity y a otra organización local de caridad a llevar alimentos y leche en polvo a Cuba. Su compañÃa lleva vuelos fletados diariamente a la isla pero no está seguro sobre el envÃo de asistencia humanitaria Sus abogados están investigando si a la empresa se le permite entregar esos suministros.
Varios grupos de socorro dicen que una vez que la ayuda llegue a Cuba pasa por un sistema de distribución relativamente rápido.
Por ejemplo, Caridades Católicas usa donaciones locales para comprar 40,000 libras de frijoles, arroz y alimentos enlatados para la isla, que se entregan a Catholic Relief Services , la rama de ayuda de la Iglesia Católica en Estados Unidos. Esa entidad tiene licencia para enviar artÃculos humanitarios y se prepara para enviar por lo menos cinco contenedores a Cuba.
En La Habana, trabajadores de Caritas Cuba, una rama caritativa de la Iglesia, recibirá el envÃo cuando llegue y lo distribuirá en camiones del gobierno.
"Las cosas han ido relativamente bien, siempre que informamos al gobierno de que vamos para allá'', dice Lynn Renner, representante de Catholic Relief Services en el Caribe. El gobierno le ha garantizado a Caritas que todo lo que llegue se distribuirá de inmediato . . . "la necesidad es tremenda''.
La redactora Erika Beras, de The Miami Herald, contribuyó a este reportaje.





























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