La formación tiene lugar bajo un régimen de disciplina militar, confirmaron testigos consultados por El Nuevo Herald.
"Cuando llegué esperaba asistir a un curso de formación para organizaciones sociales, y me encontré con un curso militar'', dijo Berta, de 28 años, una vecina de la ciudad de Maracaibo, estado Zulia, que fue expulsada de uno de los cursos en febrero pasado, y expuso su experiencia a condición de no ser identificada por temor a represalias.
Berta dijo que la rígida enseñanza empezó a generarle problemas cuando comenzó a protestar. ‘‘No me gusta la formación militar, y todo el curso, la forma como se abordan las materias, los instructores cubanos y el tipo de gente que asiste al curso, me provocaba rechazo'', detalló.
Berta fue expulsada del campamento porque constantemente cuestionaba las lecciones de los instructores. A su salida pudo sacar consigo una copia del manual impreso en Cuba, que fue consignado ante la fiscalía como prueba del contenido de los cursos.
"El complejo hidroeléctrico de Los Andes se ha convertido de ser un centro tradicionalmente abierto a los deportes náuticos y la excursión, en un centro de formación político-ideológico y paramilitar desde principios de este año'', dijo a El Nuevo Herald el ex congresista César Pérez Vivas, que presentó la denuncia ante la Fiscalía General.
En las sesiones "se va dando entrenamiento de orden cerrado [militar] para las personas que participan, y van seleccionando los que tienen mayor vocación para un taller de guerra asimétrica, que no es otra cosa que una formación de naturaleza paramilitar, donde se le enseña a civiles a disparar, además de técnicas para fabricar explosivos con cilindros de gas y otros artefactos'', indicó Pérez, recientemente designado como candidato opositor a la gobernación del estado Táchira.
Una persona familiarizada con la logística del campamento, y que tiene libre acceso a las áreas de entrenamiento, dijo a El Nuevo Herald que constantemente llegan contingentes de unas 450 personas provenientes principalmente de los estados Zulia y Mérida.
La llegada del último de estos grupos se produjo a mediados de agosto, dos semanas antes de la visita de El Nuevo Herald a la región. "El último contingente era de unas 1,000 personas, la mayoría del estado Zulia'', indicó la fuente que no se identificó por temor a represalias.
De acuerdo al ex congresista, hay una activa participación de cuadros del Frente Francisco de Miranda, una organización con estructura paramilitar creada para promover y defender la revolución bolivariana, según los postulados publicados en su portal de internet (www.frentefranciscodemiranda.org.ve).
El ex parlamentario dijo también que en los cursos participan expertos en explosivos enviados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
"Tenemos información de que en los talleres de guerra asimétrica y de explosivos han estado personas vinculadas a las FARC'', puntualizó.
"Hay una relación ideológica muy afín entre el gobierno venezolano y la guerrilla colombiana, que permite este tipo de cooperación de entrenamiento'', coincidió en señalar Carlos Casanova, ex parlamentario independiente en el estado Táchira.
La cooperación de cuadros de la guerrilla colombiana y miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba con el gobierno venezolano, aparece reflejada en varios correos electrónicos encontrados en la computadora del extinto líder de las FARC, alias Raúl Reyes, desde el año 2005.





























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