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Antonini y acusado compartían profundos lazos

 
 

Guido Alejandro Antonini junto a Franklin Durán (derecha).
Guido Alejandro Antonini junto a Franklin Durán (derecha).
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The Miami Herald

negocios''.

Según una conversación grabada entre Antonini y Maionica, la amistad entre Antonini y Durán surgió por mutua simpatía.

Antonini contó que alrededor de 1990 Durán estaba saliendo con la hija de un socio de negocios de Antonini. El padre no simpatizaba con Durán porque era el "novio pobre''. Antonini invitó a Durán a quedarse en su casa en la Colonia Tovar, un pueblo en las afueras de Caracas.

"No tenía ni plata, era un carajito de m...", dice Antonini en la grabación.

Años después fue Durán quien le dio una mano a Antonini. En 2004 Antonini puso en venta un fino reloj de pulsera para tratar de sobrevivir a la pésima situación económica que atravesaba en Miami, según documentos de la defensa. Durán le dijo que conservara el reloj y le entregó un dinero para que comenzara un negocio. A los dos años los ingresos declarados por Antonini en Estados Unidos llegaron a $2.9 millones.

La amistad se empezó a deteriorar antes del escán

dalo de la valija. En una conversación con un amigo común, el piloto Wladimir Abad, Antonini comentó que Durán no quería que él tuviera éxito en los negocios. Se refería en particular a una discusión por unos dineros en la compra de casas prefabricadas para sectores populares de Venezuela, una transaccione en la que Antonini intervino y ganó una comisión.

Mientras interrogaba a Antonini, el abogado de Durán se esforzó por mostrar las estrechas relaciones existentes entre éste y Durán.

Subrayó que Antonini podía firmar en las cuentas de Durán, que manejaba los carros de Durán y que Durán confiaba en él para crear las compañías americanas a través de las que administraba su imperio financiero.

Pero Antonini dijo que él frecuentemente usaba ese acceso para cumplir tareas para su amigo: pagar sus cuentas, recoger su correo o garantizar el arreglo y cuidado de sus carros.

"Alejandro -casi nadie lo llama Guido- es como un gordo buena gente, el tipo que uno manda a hacer cosas des

agradables y que nunca dice que no'', dijo un conocido de Antonini que no quiso ser identificado.

Durán y sus amigos le decían "Gordo'' a Antonini, de manera afectuosa, cuando hablaban de él en las muchas conversaciones grabadas por el FBI.

Antonini viene de La Victoria, una pequeña ciudad entre las montañas al suroeste de Caracas.

"‘Los Antoninis era una familia de buena posición'', comentó Maylin Silva, una activista venezolana que vive en el sur de la Florida y cuya familia es de La Victoria. ‘‘Mi madre siempre hablaba de "qué gente tan decente'' aunque ahora me pregunto si ahora no estaría diciendo ‘aunque no tan decente como eran antes' ''.

Durán tiene orígenes más humildes. Se crió en el barrio obrero de Carrizal en las afueras de Caracas. Asistió a un colegio vocacional, donde consiguió un título de mecánico.

Se especializó en carros de carreras y fue a través de esa afición que conoció al influyente negociante que lanzaría su carrera empresarial. Hizo

su primer negocio, una venta de equipos electrónicos a una tienda por departamentos, gracias a un préstamo respaldado por uno de esos contactos.

Su primer impulsor, Omar Camero dueño de la cadena Televen, lo presentó ante el hombre que se convertiría en su mentor, Ran Cohen.

"Camero me dijo, ‘este muchacho tiene pocos recursos pero tiene un gran pontencial', recordo Cohen quien declaró en el juicio en favor de Durán. "Y yo probé que era cierto'', agregó.

El Nuevo Herald

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