Aunque Durán y Kauffman no eran activistas políticos de plaza, se les conocía como aliados de la revolución socialista de Chávez, y desarrollaron una lucrativa relación con su gobierno consiguiendo contratos de productos petroquímicos, de construcción y armas.
Un elocuente símbolo de esa combinación de política y éxito empresarial es una calcomanía de promoción del gobierno chavista que Durán llevaba en su Ferrari de carreras. El adhesivo decía: "Venezuela ahora es de todos''. Durán construyó una fortuna personal estimada en $100 millones.
Kauffman testificó que la mayor parte de su éxito financiero se construyó sobre un sistema de corrupción y sobornos.
En mociones ante la corte, Shohat calificó las alegaciones de "difamatorias'' y "calculadas para calumniar tanto al señor Durán como al gobierno venezolano''.
Otros que han hecho negocios con Durán defendieron sus motivos y su ética.
"La gente piensa que porque es parte del jet set y sale con bellas mujeres no es una persona responsable'', dijo Alfredo D'Ascolin, abogado del gobernador de un estado de Venezuela al que Durán vendió armas. "Pero es un exitoso profesional que cree en la política del gobierno (venezolano). Eso no lo hace un agente del gobierno''.
Durán y Kauffman frecuentemente usaban la palabra leche'' o una versión de la misma en los nombres de sus empresas - incluyendo una que listaba a Antonini como vicepresidente. "Tener buena leche'' significa tener suerte.
Kauffman afronta un futuro difícil. Ha pasado los últimos 10 meses en la cárcel y el gobierno de Venezuela ha confiscado sus activos. Antonini se ha visto desarraigado de su antigua vida y ahora vive en un lugar no identificado, afrontando una orden de extradición de Argentina y la infamia de ser la estrella del Valijagate''.
No parece haberles quedado mucha suerte.
El jurado tendrá que responder si a Durán le queda alguna.





























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