En esta 25va. edición, los organizadores esperan 300,000 visitantes que rondarán los quioscos de 250 expositores para aventurarse en jornadas de enriquecimiento del espíritu, a la vez que podrán escuchar ponencias de 435 autores en cinco idiomas, quienes compartirán las proezas y desventuras de su proceso creativo.
"Es un caudal intelectual enorme'', afirmó Maida Watson, profesora de literatura hispanoamericana en la Universidad Internacional de la Florida.
"Quedo siempre atónita'', continuó la catedrática, cuando veo la cantidad de literatura hispana publicada en Estados Unidos, y la crítica de esa literatura''.
Paralelamente, la feria ha sido un magnífico vehículo para que la literatura latinoamericana haga el crossover al inglés, destacó Watson. Como en el evento de una semana confluyen editores y representantes de los sellos norteamericanos, ellos se nutren de la experiencia de familiarizarse con autores latinoamericanos que, si bien pudieran ser distinguidos en sus países, son desconocidos en el mercado anglosajón.
Pero así como la feria ha sido plataforma de despegue para estos escritores hispanoamericanos, también ha sido útil para difundir la obra del talento local, que en su mayoría son autores con voces originales que no tienen editoriales que los secunden. De cierta forma, esa efervecencia literaria ha contribuido a que el sur de la Florida se transforme en una suerte de bastión de la literatura hispana Made in U.S.A.
Juan Cueto, poeta cubano que se exiló a mediados de los años 60 en Estados Unidos y quien publicó su primer libro en 1996, participó en la feria en el 2002, donde presentó un libro de relatos cortos titulado Ex-Cuetos.
Su presencia le ganó varias menciones en la prensa y al cabo de poco tiempo, notó que sus ventas empezaron a subir. "Renació el interés del público'', reconoció Cueto.
A su presentación asistieron otros autores latinos de Estados Unidos, España e Iberoamérica, con quienes forjó vínculos de amistad e intercambió libros.
Porque en última instancia, la Feria Internacional del Libro de Miami ha sido eso: un encuentro para descubrir y ser descubierto, para intercambiar ideas e inspirarse a escribir, para escuchar la voz interior del autor favorito de su boca misma.
"Es una verdadera celebración de la literatura'', asintió Daniel Halpern, presidente y editor de Ecco, un sello de HarperCollins. "Indiscutiblemente, ha puesto a Miami en el mapa del mundo literario''.



























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