El tema de las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, actualmente congeladas diplomáticamente luego de la expulsión del embajador Patrick Duddy y de su contraparte venezolana en Washington, no representará una prioridad inmediata para el nuevo gobierno del presidente Barack Obama, indicaron expertos y analistas.
Un acercamiento de Obama al gobierno del presidente Hugo Chávez no parece probable durante los primeros 180 días de la nueva administración y el tono de la relación binacional estará marcado por la cautela, coincidieron en señalar especialistas consultados por El Nuevo Herald.
Al mismo tiempo, aunque la elección del candidato demócrata fue recibida con optimismo y esperanza en Venezuela, altas autoridades del gobierno han expresado reservas sobre el reinicio de las relaciones binacionales, que actualmente están siendo manejadas a nivel de encargados de negocios.
"Obama puede abrir canales de comunicación y explorar áreas de cooperación con el gobierno de Chávez'', escribió Michael Shifter, vicepresidente de Diálogo Interamericano, un centro de independiente de investigaciones con sede en Washington. Pero el nuevo mandatario estadounidense estará "consciente de que cada palabra que diga será examinada con recelo'', por lo cual "va a ser muy cuidadoso'', puntualizó.
El académico advirtió además que, contrario a la percepción común, Obama es más un "halcón'' que una "paloma'' en política exterior, y subrayó que "las alianzas que Chávez tiene con Irán y Rusia hacen que un acercamiento con Estados Unidos sea muy difícil''.
Según Shifter, no debería esperarse "ninguna movida audaz ni dramática hacia los líderes progresistas (latinoamericanos) ni por sus causas'' por parte de la administración Obama.
Durante la campaña electoral, Obama manifestó que estaría dispuesto a reunirse con líderes como Chávez y Raúl Castro "sin precondiciones'', pero luego de recibir ataques republicanos, aclaró que un potencial encuentro debería tener una escrupulosa preparación previa.
Joaquín Pérez, analista político y ex asesor de la campaña de Hillary Clinton, consideró que Venezuela tendrá "una prioridad muy baja'' para un gobierno que comienza con el peso de una enorme crisis económica y agobiado por el tema de la guerra en Irak.
"Dentro de esas prioridades, Venezuela está muy lejos'', indicó Pérez. La única manera de que esta prioridad cambie, según el analista, sería si "el gobierno venezolano, cometiendo una gran imprudencia, se pone a coquetear o más con el terrorismo internacional o el narcotráfico''.
Las mayores presiones en contra de un acercamiento de Obama a Latinoamérica en general, y a Venezuela en particular, no vendrán desde el sur sino de "influyentes sectores del estamento del poder en materia de política exterior en Washington'', estimó Mark Weisbrot, director del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas, un centro liberal en la capital estadounidense, en una declaración reciente.
Weisbrot criticó las opiniones publicadas por influyentes cabilderos de la política exterior en Washington, que han mostrado escasa atención al tema de América Latina.
"Si observamos cómo esa gente ha tratado a los gobiernos electos de Argentina, Bolivia, Venezuela, Ecuador, sus escritos van desde la crítica hasta el total desprecio y la condescendencia'', precisó.
Weisbrot formó parte de un grupo de 400 académicos e intelectuales estadounidenses que pidieron en una carta enviada al entonces candidato Barack Obama, promover un cambio fundamental en las relaciones de Estados Unidos con América Latina.





























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