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Empresa de EEUU toma reservas para un cementerio en la Luna desde 2010

 

AFP

Una empresa estadounidense de servicios fúnebres espaciales comenzó a tomar reservas para el envío de pequeñas cápsulas con cenizas humanas a la Luna, donde instalará un cementerio que algún día podría ser visitado por familiares de los fallecidos, según directivos de la compañía.

"El primer envío a la Luna se realizaría tan pronto como en 2010 y ya estamos tomando reservas. Podemos llevar hasta unas 5.000 cápsulas individuales a la superficie lunar'', dijo Charles Chafer, presidente y fundador de Celestis, con oficinas en Houston, Texas (sur), en un correo electrónico enviado a AFP.

"Creemos que algún día la gente podrá ir a visitar a sus parientes y amigos cuyos restos fueron enviados a la Luna'', señaló el directivo y agregó que la compañía aún no tiene un nombre para su cementerio lunar.

Los restos cremados de los muertos, o una porción simbólica de ellos, viajarán en cápsulas transportadas por naves espaciales que las llevarán a la superficie lunar para su descanso eterno.

Para el transporte y descenso sobre la superficie lunar Celestis firmó un contrato con otras dos empresas espaciales estadounidenses, Odyssey Moon Limited y Astrobotic Technology, que están trabajando en la organización de futuros viajes privados a la Luna.

Por el envío de una mínima porción de restos crematorios a la Luna (1 gramo) se pagan 9.995 dólares, según informa Celestis en su página web.

Los servicios fúnebres espaciales incluyen otras posibilidades además de la Luna, como el envío de cenizas a la órbita terrestre, la opción más económica desde 700 dólares, o al espacio más profundo, fuera de la órbita de la Luna alrededor de la Tierra, con un precio máximo de 37.500 dólares.

Esta última opción estaría disponible desde 2011 cuando concluya el desarrollo de una nave para transporte de las cápsulas con las cenizas al cosmos lejano, anunció la empresa.

Hace 10 años, en 1998, la NASA rindió homenaje al astrónomo estadounidense Eugene Shoemaker, uno de los pioneros de la ciencia planetaria, transportando en uno de sus orbitadores lunares una cápsula con una porción simbólica de sus restos.

Luego de una misión de un año en la órbita lunar la nave se incrustó deliberadamente en el polo sur de la Luna y dejó por primera vez allí cenizas de un humano.

El Nuevo Herald

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