Lincoln y Mario Diaz-Balart regresarán victoriosos al Congreso en enero después de su primer reto significativo a la reelección, pero también enfrentarán una nueva realidad porque como miembros del Partido Republicano estarán más marginalizados que antes.
Los dos legisladores de Miami, que durante años tuvieron acceso al presidente Bush sobre la política hacia Cuba, están en el lado opuesto del presidente electo Barack Obama, quien ha dejado en claro que le gustaría levantar algunas de las sanciones más fuertes que los hermanos respaldaron.
En entrevistas en sus oficinas en el Congreso, ambos mantuvieron que todavía hay posibilidades de impulsar sus agendas y ayudar a su partido.
"Ha sucedido antes y hemos sobrevivido'', dijo Mario Diaz-Balart, cuyo retador, Joe García, ex presidente del Partido Demócrata en Miami-Dade, estuvo a 6 puntos de derrotarlo. "Hay que trabajar con ambos partidos y la realidad es que mucho de todo esto no tiene que ser una batalla partidista''.
Los partidarios de aliviar las restricciones a los viajes y remesas a Cuba están optimistas de que el gobierno de Obama levantará rápido las restricciones que Bush impuso en el 2004, en parte a solicitud de los Diaz-Balart.
Obama prometió en un almuerzo en la Fundación Nacional Cubano Americana en Miami en mayo pasado que si lo elegían levantaría de inmediato las restricciones a los cubanoamericanos que desean visitar la isla o enviar dinero a sus familiares en la isla. Su asesor de política latinoamericana, Frank Sánchez, dijo anteriormente este mes que Obama tomaría medidas "dentro de lo posible y los límites prácticos de su autoridad'' para levantar las restricciones.
Impuestas después de una ola represiva en Cuba, las restricciones limitan los viajes a la isla a una vez cada tres años y fija una cantidad máxima de dinero que sólo se puede enviar a familiares inmediatos en la isla.
"Esperamos que aproveche la oportunidad para hacer lo que dijo que haría, acercarse a Cuba diplomáticamente y hacer cambios, al menos poco a poco, en la política hacia Cuba'', dijo Jake Colvin, vicepresidente de temas de comercio global del Consejo Nacional de Comercio Exterior, que defiende el comercio con la isla.
Colvin sugirió que la victoria de Obama e la Florida crea "un espacio político real para que el nuevo gobierno pruebe algo nuevo en la política hacia Cuba''.
Sin embargo, Mario Diaz-Balart sugirió que el nuevo gobierno debe tomar nota de los resultados de la elección en los tres distritos congresuales cubanoamericanos de Miami: los dos Diaz-Balart y la representante Ileana Ros-Lehtinen derrotaron con facilidad a los demócratas que apoyaban el levantamiento de las restricciones del 2004.
"La postura de los cubanoamericanos está clara'', dijo Diaz-Balart.
Los Diaz-Balart señalaron que las sanciones habían tenido apoyo bipartidista y fueron respaldadas por demócratas como el senador Bob Menéndez, de Nueva Jersey, y la representante Debbie Wasserman Schultz.
"No tengo falsas expectativas de que el gobierno me llame para pedirme consejo, pero pudieran hablar con Bob Menéndez'', dijo Mario Diaz-Balart.
Por su parte, Lincoln Diaz-Balart dijo que espera que Obama levante las restricciones del 2004 --‘‘le tomo la palabra''-- pero sugiere que los republicanos todavía tienen el poder para rechazar retos más serios a la política estadounidense hacia Cuba, como permitir un mayor comercio con la isla.



























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