Cuba: la utopía errante

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Tras las huellas de los Vuelos de la Libertad

 
 

Rebeca y José Anorga con su hija Rebeca (izquierda), fotografiados al arribar al aeropuerto de Miami en el primer Vuelo de la Libertad, procedente de Cuba, el 1ro de diciembre de 1965.
Rebeca y José Anorga con su hija Rebeca (izquierda), fotografiados al arribar al aeropuerto de Miami en el primer Vuelo de la Libertad, procedente de Cuba, el 1ro de diciembre de 1965.
Walter Michot / Miami Herald Staff

The Miami Herald

La mujer de 73 años y cabello gris apretó dos dedos artríticos contra la pantalla de la computadora para concentrar mejor la vista.

"¡Míranos aquí!'' exclamó María del Carmen Guzmán, de Hialeah, mientras los ojos se le llenaban de lágrimas. Allí, en la lista de los pasajeros cubanos que huyeron de la isla comunista en los famosos Vuelos de la Libertad, estaba su nombre, el de sus dos hijos y su difunto esposo.

Ahora otros cubanos exiliados en el sur de la Florida y en todo el país, esos que llegaron sin un centavo y con muy poca ropa en la maleta, podrán experimentar el mismo sentido de historia personal con el lanzamiento del Proyecto Banco de Datos de los Vuelos de la Libertad, patrocinado por The Miami Herald.

Este banco de información único y permanente es probablemente el único de su tipo en el país, según expertos en la historia del exilio cubano. Incluye los nombres y fecha de llegada de los 265,000 exiliados que arribaron en esos vuelos de 45 minutos.

Los pasajeros pueden hacer correcciones y mejorar la información enviando fotos y recuerdos de sus primeros días en Miami, o de sus últimos días en Cuba, a FreedomFlights@MiamiHerald.com.

Fletados de Varadero a Miami, los vuelos salieron dos veces al día entre 1965 y 1973, el mayor y más prolongado programa de reasentamiento de refugiados cubanos patrocinado por el gobierno de Estados Unidos. Fue financiado con un presupuesto de $12 millones y la asistencia de entidades religiosas y voluntarios.

Los vuelos fueron aprobados por el presidente Lyndon B. Johnson después de un discurso de Fidel Castro que anunció que cualquier cubano "contrarrevolucionario'' que quisiera irse del país podría hacerlo. Con todos los vuelos comerciales entre La Habana y Miami suspendidos tras las Crisis de los Misiles de 1962, el anuncio de Castro provocó un éxodo masivo por el puerto cubano de Camarioca cuando familiares en Miami alquilaron cientos de embarcaciones para sacar de la isla a sus seres queridos.

Tres mil lograron salir antes de que el presidente Johnson declarara que la vía marítima era poco segura y comenzaran las negociaciones con Cuba que finalmente llevaron a lo que dio en llamarse los Vuelos de la Libertad.

"Le damos la bienvenida al pueblo cubano'', dijo emocionado el presidente Johnson en una conferencia de prensa en la que agradeció al Congreso la aprobación de un proyecto de ley de inmigración que financiaría los vuelos. "Porque las mareas de la historia son fuertes y algún día los cubanos podrán regresar a su país libre de terror y de miedo''.

Mientras los refugiados seguían llegando, con el tiempo los vuelos derivaron en la aprobación de la Ley de Ajuste Cubano de 1966, que tenía por fin facilitar la entrada y otorgación rápida de la residencia permanente a los inmigrantes cubanos.

En su punto más alto, cuando llegaban unos 1,000 cubanos a la semana, los Vuelos de la Libertad fueron decisivos para convertir La Pequeña Habana en el epicentro de una poderosa comunidad hispana.

"Los cubanos de los Vuelos de la Libertad fueron una ola significativa de refugiados'', dijo Juan Clark, profesor de Sociología del Miami Dade College y experto en las tendencias de inmigración de los exiliados cubanos. "El gobierno federal trató de diseminarlos pero no funcionó. Con el tiempo, muchos de los que fueron reasentados por entidades religiosas en lugares como Nueva Jersey, Nueva York y Chicago se mudaron a Miami''.

El Nuevo Herald

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