El Archivo Cuba tiene en su registro de muchos más casos --tanto de asesinato como de fusilamiento-- por intentos de salida, cada uno tan o más aterrador que el anterior. Tal aberración emana del hecho con pocos precedentes mundiales de que las mismas leyes de Cuba penalicen con cárcel a sus ciudadanos por tratar de abandonar su paÃs sin permiso del gobierno. Hoy en dÃa varios presos polÃticos cubanos cumplen sentencias de hasta 25 años por dichos "delitos''.
Al sucesor designado de Fidel Castro, su hermano Rául, se le atribuye ordenar en persona al menos 550 fusilamientos en la provincia de Oriente al triunfar la revolución. Muchos se llevaron a cabo sin siquiera la pretensión de un juicio. Además, como Ministro de Defensa, Raúl estuvo directamente al mando de Tropas Guardafronteras dedicadas durante décadas a matar civiles tratando de huir y ordenó ataques de armas quÃmicas que dejaron miles de muertos en Angola en los años ochenta.
El costo del largo y negro capÃtulo de la historia cubana escrito por los hermanos Castro ha sido enorme. En la tétrica cuenta de muertes extrajudiciales hay decenas de menores de edad y mujeres. Y la matanza alcanza más que a cubanos. A la fecha, se han constatado 68 extranjeros asesinados, fusilados o desaparecidos por el gobierno castrista. En total, el conteo parcial arroja que, en vida de Fidel Castro, él y su hermanÃsimo han provocado más de 100,000 muertes si se toman en cuenta las bajas cubanas que se estiman en los conflictos armados. Si se sumaran las vÃctimas extranjeras de las guerras internacionalistas en Africa y la subversión internacional financiada y organizada por Cuba a nivel mundial, el saldo podrÃa llegar a varios cientos de miles.
Pero las cifras nunca harán honor al enorme sufrimiento humano que esta tragedia ha provocado. Sus efectos reverberan entre miles de personas impactadas directa e indirectamente. Cada caso es una historia de pérdida y dolor casi inimaginables. Cada vida truncada es la de una hija, un padre, una hermana, un esposo, un nieto, una prima, un amigo. ¿Cómo calcular el robo prematuro de cada vida y de cada futuro deshecho? ¿Cómo comprender el grado de desesperanza, dolor y trauma que ha dejado el martirio de personas indefensas? Es imposible de medir. Pero, a fin de cuentas, es esto, junto a todo el resto del sufrimiento y las miserias que causó, lo que constituirá el legado más tenaz de Fidel Castro.
Con el tiempo se irán conociendo mejor los nombres, rostros e historias de las vÃctimas. Ojalá que esto propicie una exigencia cada vez mayor de poner fin a la opresión en Cuba. Y cuando Cuba sea libre y se contemple la magnitud de esta tragedia, se pondrá de manifiesto lo imperioso de renunciar a la violencia para forjar el destino de la nación cubana.
Eso darÃa sentido al sacrificio de tantos y dejarÃa un valioso regalo a las generaciones presentes y futuras que merecen vivir en paz.





























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