Uno de los temas más controvertidos sobre la revolución cubana ha sido el de sus supuestos ‘‘logros''. Mucho se puede discutir sobre el balance de lo positivo y lo negativo de estos 50 años de dominio castrista, pero no hay un método universalmente aceptado para evaluar objetivamente las ventajas y las desventajas colectivas de un proceso como el que comenzó en Cuba en 1959.
Solamente cada persona puede evaluar lo que ganó y lo que perdió con la revolución. Los mecanismos de una sociedad democrática son los únicos que permiten que la libre expresión de sus ciudadanos muestre si los que ganaron son más que los que perdieron, o viceversa, o si las nuevas generaciones están satisfechas o no con las condiciones económicas y sociales que han heredado del pasado. Pero cuando no existen mecanismos de libre expresión de las preferencias ciudadanas, es necesario adaptar un método indirecto e imperfecto de evaluación de las ventajas y desventajas del proceso.
El caso cubano acarrea una carga emotiva tan grande que no sólo dificulta el análisis de costos y beneficios, sino que también hace que ningún intento analÃtico desapasionado sea aceptado universalmente. Además, las limitaciones estadÃsticas, la falta de acceso independiente a las fuentes de información y los grados de confianza de los datos disponibles complican aún más el análisis.
Mi propia experiencia en el trabajo directo con las estadÃsticas cubanas hasta 1966 fue suficiente para convencerme de que el gobierno no permitÃa que sus funcionarios supieran la realidad de lo que ocurrÃa en los diversos sectores del paÃs, comenzando por la economÃa en su conjunto. Las declaraciones de funcionarios cubanos que han ido saliendo del paÃs desde entonces indican que esta condición no sólo ha persistido sino que ha empeorado.
De todas maneras, voy a presentar una sÃntesis de mi propia visión de este proceso, con la esperanza de elevar el nivel de comprensión que existe sobre el tema de los logros.
Ningún análisis de logros es completo si no se menciona cómo se alcanzaron. Todo logro viene acompañado de un costo. En realidad, lo que queremos saber es si el logro o beneficio se obtuvo a un costo razonable, si el esfuerzo valió la pena o no, si hubo una ganancia o beneficio neto. En este artÃculo me concentro en lo que algunos consideran las áreas en que la revolución alcanzó sus logros más importantes, el sector social.
De hecho, el mayor fracaso de la revolución cubana está en la destrucción paulatina de la economÃa del paÃs y el aparente descenso del nivel de consumo y de vida de los cubanos. Por eso muchos buscan logros para encontrar alguna justificación en un proceso cuyo costo total es sencillamente inmesurable. Pero aun en este sector, ¿qué podemos decir de lo que lograron los cubanos en educación, salud, deportes y cultura? ¿Cómo se alcanzaron esos logros?
Aún cuando las estadÃsticas oficiales de Cuba no sean confiables, todo parece indicar que la cobertura de la educación primaria, secundaria y universitaria creció significativamente con la revolución, independientemente de cuáles eran sus motivaciones. La tasa de matrÃcula primaria alcanzó prácticamente el 100 por ciento, mientras que la tasa combinada de los tres niveles llegó al 63 por ciento, lo que es congruente con una proporción de gasto educativo del nueve por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) estimado para Cuba.



























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