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Aficionados ensayan ingeniería genética en casa

 
 

En su laboratorio casero en San Francisco, la programadora de computación Meredith L. Patterson, de 31 años, trata de crear bacterias de yogurt alteradas que emitan un resplandor verde ante la presencia de melamina, la sustancia que convirtió la leche infantil china en un veneno mortal.
En su laboratorio casero en San Francisco, la programadora de computación Meredith L. Patterson, de 31 años, trata de crear bacterias de yogurt alteradas que emitan un resplandor verde ante la presencia de melamina, la sustancia que convirtió la leche infantil china en un veneno mortal.
AP
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The Associated Press

La computadora Apple fue inventada en un garaje, lo mismo que la máquina de búsqueda Google. Ahora, hay aficionados que trabajan en casa con los elementos básicos de la vida misma.

Con equipos de laboratorio caseros y el enorme cúmulo de conocimientos científicos disponible en la internet, estos aficionados intentan crear nuevas formas de vida mediante la ingeniería genética, un campo dominado hasta ahora por sesudos doctores que trabajan en laboratorios universitarios y de empresas.

Por ejemplo, en su laboratorio casero en San Francisco, la programadora de computación Meredith L. Patterson, de 31 años, trata de crear bacterias de yogur alteradas que emitan un resplandor verde ante la presencia de melamina, la sustancia que convirtió la leche infantil china en un veneno mortal.

"Uno puede trabajar en proyectos que beneficien a la humanidad mientras aprende algo que quiere aprender", dijo.

Hasta ahora no han salido grandes descubrimientos genéticos de una cocina o garaje.

Pero los detractores temen que algún aficionado provoque un desastre ambiental o médico. Los defensores responden que un futuro Bill Gates de la biotecnología podría estar creando una cura para el cáncer en su cocina.

Muchos de estos aficionados tal vez estudiaron biología elemental en la universidad, pero no tienen posgrado ni trabajan profesionalmente en biotecnología. Algunos se autotitulan orgullosamente "biohackers", innovadores que superan los límites tecnológicos y dan mayor importancia a la difusión del conocimiento que al lucro.

En Cambridge, Massachusetts, un grupo llamado DIYbio está creando un laboratorio comunitario donde cualquiera puede usar productos químicos y equipo de laboratorio que incluye un refrigerador que genera temperaturas de hasta 62 grados bajo cero Celsius (80 bajo cero Fahrenheit) necesarias para mantener con vida diversos tipos de bacterias.

El cofundador Mackenzie Cowell, de 24 años, quien estudió biología, dijo que algunos aficionados se abocan a proyectos serios tales como vacunas o combustibles supereficientes, mientras otros tratan de desarrollar tintas para tatuajes que brillen en la oscuridad.

El Nuevo Herald

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