Según de la Fuente, la reputación de muchas sociedades quedó empañada por sus vÃnculos con los gobiernos anteriores. El Club Atenas de la Habana, por ejemplo, creó su sede en un terreno cedido por el presidente Gerardo Machado y algunos clubes eran cercanos al régimen de Batista.
Sin embargo, en 1959 y 1969 un grupo de lÃderes negros defendieron las sociedades ‘‘como la mejor forma de defender sus intereses. Pero otros dijeron que ya no eran útiles'', señaló De la Fuente.
La eliminación de las sociedades fue un golpe para los cubanos negros porque las sociedades "tenÃan un papel importante en la misión de mantener la raza en la vida cubana'', dijo.
Moore considera que la sociedad a la que perteneció fue crucial en su infancia. ‘‘Crecà en ese club'', recordó Moore. "Allà iba después de la escuela y los maestros negros me ayudaban a hacer las tareas. También nos enseñaban la historia de los negros, algo de lo que no se hablaba en la escuela''.
"Los negros se sentÃan orgullosos del lugar'', añadió. "Su eliminación fue una monstruosidad'', dijo.
La sociedad más conocida y elitista era el Club Atenas de La Habana, fundado en 1917.
Entre sus 68 socios fundadores habÃa abogados, ingenieros, empleados públicos y maestros. Además de los bailes y las actividades culturales, organizaba viajes por la isla y al extranjero, entre ellos uno realizado en 1954 para entregar a la entonces primera dama Eleanor Roosevelt un busto del patriota cubano Antonio Maceo. El club también rindió honores al escritor Langston Hughes y a otros estadounidenses negros.
En 1961 el gobierno tomó el Club Atenas y lo convirtió en un cÃrculo infantil.
El cierre de las sociedades y la destrucción o desaparición de sus registros privó a los negros cubanos de una voz organizada para disentir de la posición oficial, según la cual la revolución habÃa resuelto el problema de los negros.
La polÃtica gubernamental era negar la existencia del racismo a partir del argumento de que el igualitarismo hacÃa imposible la discriminación racial. Cualquier opinión contraria se consideraba contrarrevolucionaria y difamatoria.
"Ese tema no era parte del discurso porque [los negros] no estaban escuchando esto, y no lo escuchaban por habÃan cerrado las sociedades'', señaló De la Fuente.
En realidad, más de 1.2 millones de cubanos negros estaban poco representados en los cÃrculos del poder y muy representados entre la población penal. También fueron apiñados en las secciones más ruinosas de las áreas urbanas y se mantuvo la discriminación en los centros de trabajo.
El declive económico después de la caÃda de la Unión Soviética y el creciente interés de los cubanos en volver a sus raÃces condujo al resurgimiento de las sociedades. Y no sólo para los negros. También han vuelto a crearse grupos de blancos y chinos.
"Después de tratar de homogeneizar la sociedad durante más de 40 años, hay grupos que tratan de afirmar su singularidad y un Estado que lo permite'', dijo Guridy.
El gobierno también tenÃa necesidad de los ingresos provenientes del turismo.
"Los grupos [de turistas] quieren ver una ceremonia de santerÃa o tener una experiencia cultural, mientras que el gobierno necesita el dinero y es más tolerante'', dijo Guridy, señalando el éxito de los músicos de Buena Vista Social Club.
En 1998, un grupo de activistas afrocubanos fundaron la CofradÃa de la Negritud.
"Recogimos el objetivo de las sociedades, pero vamos a ir más allá'', dijo Norberto Mesa Carbonell, uno de los fundadores. "Nos reunimos no sólo para actividades tÃpicas de las sociedades de color, sino también para luchar denodadamente contra el racismo''.
El objetivo de la fraternidad es centrarse en la situación de los cubanos negros porque "el gobierno no ha conseguido resolver el problema racial'', dijo Mesa Carbonell, ingeniero de profesión.
El manifiesto de la CofradÃa incluye un llamamiento a reducir la brecha de ingresos entre blancos y negros, destacar los logros afrocubanos y que se respeten sus derechos. También exhorta a los cubanos negros que la responsabilidad de abogar por el progreso comienza con ellos.
Mesa Carbonell dijo que en un principio el gobierno lo presionó para que renunciara a sus propósitos. Pero la CofradÃa persistió y ahora participa abiertamente en las actividades patrocinadas por el gobierno. Hace poco Mesa habló en la ceremonia para conmemorar el centenario de primer partido polÃtico negro cubano.
La organización tiene 50 miembros en La Habana y recientemente inauguró un capÃtulo en Pinar del RÃo, que ya cuenta con 16 miembros.
Mesa Carbonell dijo que las sociedades eran un instrumento en la lucha contra la discriminación de los cubanos negros y no debieron abolirse.
"Si la revolución les hubiese permitido seguir funcionando habrÃamos avanzado más en los asuntos raciales'', acotó.





























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