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El horror del presidio político

 

Especial para El Nuevo Herald

Esa etapa pasó. Y llegó otra. La vida se mueve en ciclos. Un día las rejas se abrieron. Unos antes y otros después, llegamos a Miami. Y el dolor pasado no nos paralizó. Se fundó la Casa del Preso, grupo con lo más humilde y puro de nuestra generación, que en una casa de madera, con ayuda mínima, da albergue a hermanos necesitados. Este grupo celebró a fines de noviembre, sin publicidad ni discursos, oficiada por nuestro capellán Miguel Angel Loredo, la tradicional misa por nuestros muertos.

Otro grupo, el Ex Club, fundado hace cerca de 20 años y dirigido con tenacidad, espíritu y mística, el ya desaparecido pero siempre presente Rolando Borges. Su presidente es hoy el poeta Angel Cuadras, que junto a otros directivos mantienen un periódico dirigido a Cuba y mantiene contacto directo con la disidencia, siempre cuesta arriba, frase que resume la historia de las actividades de los presos políticos en Miami: siempre cuesta arriba.

Otra expresión de nuestra versatilidad es Sisters and Brothers Forever, dirigido por una junta presidida por Jorge Sánchez Villalba, que con generosidad de políticos cubanoamericanos y capital privado, brinda ayuda económica a ex presos de bajos recursos e imparte educación gratis de inglés e informática, consigue empleo y distribuye diariamente más de 200 almuerzos a personas de bajos recursos. Este es el grupo del compromiso social con nuestro pasado.

Tampoco se puede dejar de mencionar el Consejo del Presidio Político, liderado por Roberto Martín Pérez y Pedro Fuentes Cid. La Coordinadora Internacional de ex Presos Políticos dirigida por Nelly Rojas. La Federación Mundial de ex Presos Políticos.

El grupo de la Memoria Histórica Cubana, dirigido, entre otros, por Enrique Ruano, Amadito González, Saturnino Polón, que dirigen sus esfuerzos a salvaguardar la verdadera historia de Cuba frente al castrismo.

Finalmente, Los Plantados --que coordina Angel de Fana-- mantiene un gran activismo internacional y brinda ayuda inestimable a la disidencia interna en Cuba.

La batalla de muchos de estos ex presos políticos no ha terminado y confían en participar en la sociedad en la isla en apoyo de la democracia. Otros, porque los ex presos no odian ni creen en revanchas estériles, aunque rechazan la impunidad, abogan por trabajar en aras de una reconciliación nacional y tratar de refundirnos en un solo pueblo. "Con todos y para el bien de todos''. Pero la gran mayoría se suman a la idea de ser una especie de referencia ética, de recuerdo imperecedero, que lo heredarán los hijos y los nietos, para que en ninguna circunstancia, nunca más, se persiga, acose y torture a ninguna persona en Cuba por sus ideas políticas.

Los autores de este reportaje cumplieron prisión por motivos políticos en Cuba.

El Nuevo Herald

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