Pronosticar el futuro es enjuiciar la actualidad. De todas las opiniones publicadas, las de un chofer de la región oriental son el mejor resumen de la situación. Luego de desear una baja en los precios de la carne de cerdo, un mejor abastecimiento de agua, una mejor red de transporte públicos y el regreso de la carne de res, ese anónimo oriental avisaba que le agradarÃa vivir en un paÃs donde no fueran necesarias encuestas como aquélla. Es decir --aquà interpreto su sibilina réplica--, que deseaba una sociedad cuya capacidad de autocrÃtica no hubiese de ser pospuesta siempre, disimulada en novelas de anticipación o en encuestas acerca del futuro.
SerÃa óptimo que en adelante, incluso antes del 2020, no tuviésemos que interrogarnos sobre cómo las jóvenes generaciones contienen la respiración dentro de Cuba. Pero, dadas la actuales circunstancias, no es posible evitar la pregunta. Quienes tienen hoy menos de 30 años han sufrido a maestros improvisados (los verdaderos son moneda de cambio en las gestas internacionalistas), y se ha volcado sobre ellos la campaña propagandÃstica más asfixiante entre todas las emprendidas por la administración revolucionaria. Esos jóvenes han debido atravesar la Batalla de Ideas (son estrictamente contemporáneos de Elián González), sufren la decadencia del sistema educativo, les ha tocado vivir una época de balseros y de prostitutas, y tal vez no estén suficientemente preparados para los cambios que sobrevendrán. Pero, ¿acaso lo está alguien?
Supongo que, de esa masa que hoy trabajan maestros ineficaces y una propaganda atroz, habrá quienes sobresalgan sin mayores dificultades. Es la historia que se repite en cada generación...
En las últimas semanas, en vÃsperas de cumplirse medio siglo de gestión revolucionaria, las instituciones polÃticas que adoctrinan a jóvenes y niños desplegaron un intenso programa de actividades. Como parte del proyecto denominado Operación Revolución, los 80,000 destacamentos de la Organización de Pioneros José Martà dedicaron jornadas de reflexión a los últimos 50 años, estudiaron la influencia del proceso revolucionario en sus familias, en toda la población, en todo el mundo. El Buró Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas impulsó un festival centrado en la lectura de la historia patria, en tanto el Consejo Nacional de la Asociación Hermanos SaÃz, que agrupa a jóvenes artistas y creadores, calibraba el mejor modo de acometer la efemérides. Van a sucederse, a lo largo de todo el paÃs, las galas polÃtico-culturales. El diario Juventud Rebelde, dado a las encuestas, invitó a sus lectores a contestar la siguiente interrogante: ‘‘¿Qué dejó sembrado en ti la Revolución Cubana?"
La metáfora, mala y agrÃcola, permite suponer las respuestas que habrán de recibirse. Las autoridades están deseosas de hacerse creer que el milagro persiste entre los más jóvenes, que lo ocurrido hace cinco décadas sigue siendo maravilla. Dirigentes ancianos procuran encontrar entre la gente nueva confirmaciones de una eternidad que dura medio siglo. La OJPM, la UJC y la FEU ordenan movilizaciones que remedan las inquietudes de quienes fueron jóvenes en los años 50 del siglo pasado (son notables los simulacros para conmemorar el asalto al Cuartel Moncada o el desembarco del yate Granma), y rebajan asà cualquier acción a pantomima.
Mientras tanto, las encuestas oficiales parecen menos interesadas en el estudio de un sector de la población, que en la obtención de garantÃas de que no hay nada que temer de esos jóvenes.





























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