"Cada vez que me mencionaban en un mÃtin aquello se venÃa abajo en aplausos. Por supuesto, los aplausos eran para Julio Antonio Mella, pues yo era entonces una chiquilla que no habÃa hecho nada y que sencillamente no tenÃa interés ni disposición para la polÃtica'', reconoce.
Pero sus relaciones con Chibás, que se suicidó de un disparo el 16 de agosto de 1951, no estuvieron exentas de encontronazos y porfÃas. Lo recuerda como "un hombre egocéntrico, con un delirio de poder muy grande, interesado en su popularidad por encima de todas las cosas''.
"Chibás se suicidó porque se vio acosado y estrangulado por el comunismo'', asevera. ‘‘El suicidio fue una forma de liberarse''.
De esos dÃas en la militancia ortodoxa provienen sus escasos contactos personales con Fidel Castro.
"Después de las reuniones, varios miembros del Partido [Ortodoxo] acostumbrábamos a ir a una cafeterÃa en 23 y 12, en el Vedado. Nos sentábamos casi siempre juntos Leonardo Fernández Sánchez, Luis Orlando RodrÃguez, Guillermo Rubiera y yo'', recuerda. A veces, cuando le interesaba algo que estábamos discutiendo, Fidel Castro arrimaba una silla, se sentaba a horquetillas sobre ella y decÃa en tono conclusivo: ‘Porrrque yo pienso...", ‘Porrrque yo digo...' Entre nosotros le pusimos de nombrete ‘Porque...' que aludÃa en realidad a otra palabra con su debido sufijo''.
Para 1950 Natasha habÃa comenzado a desmarcarse del Partido Ortodoxo. El 20 de diciembre de ese año se casó con Antonio de la Torriente, un hombre que logró conquistarla con singulares gestos de amor y solidaridad. La luna de miel fue en Los Angeles, Estados Unidos, y en México, su tierra natal.
"Yo adoro a los mexicanos, con quienes siempre he tenido experiencias magnÃficas, desde las personas más educadas a las más humildes'', confiesa. "A veces me siento más mexicoalemana que cubana y ya tengo decidido que cuando muera, me cremen y rieguen las cenizas al pie de un lonchocarpus punctatus, un árbol que es conocido como el guamá de México y que florece en octubre''.
Adiós a Cuba
Cuando triunfa la revolución de Fidel Castro en 1959, Roberto Agramonte, el primer
canciller (ministro de Estado) del gobierno revolucionario, le propone irse a Francia
como agregada cultural, pero ella decidió quedarse en La Habana y fue asignada al
Departamento de Asuntos Asiáticos del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La posterior designación de Raúl Roa en sustitución de Agramonte marcarÃa un punto de giro en su desempeño laboral. La primera fricción fue por las opiniones controversiales vertidas por ella en un informe sobre el presidente indonesio Sukarno, solicitado por Fidel Castro.
Roa le pidió cambiar el texto sobre Sukarno, pero Natasha se negó. Poco después se produjo su sonada carta de respuesta a las declaraciones del canciller cubano sobre los ideales de Mella. Ninguna publicación accedió a reproducirla en sus páginas, por lo que Natasha se arriesgó a imprimir numerosas copias con la Universidad Católica de Villanueva, gracias a la disposición de Monseñor Eduardo Boza Masvidal, rector de esa institución docente.
"Su pensamiento sigue teniendo vigencia hoy si se quiere interpretar debidamente'', afirmaba la misiva, con fecha del 1ro de febrero de 1961. "Si él [Mella] combatió el imperialismo y la dominación extranjera en lo que esto representaba hace 30 años, hoy hay que combatir por igual a todos los imperialismos y dominaciones extranjeras asà se llame yanqui, soviético o chino''.
Su suerte estaba definitivamente echada. El 20 de febrero de 1961 Natasha tomó el camino del exilio y se estableció con su esposo en Miami. Poco después Oliva, que era diplomática en la legación de Dinamarca, siguió sus pasos. Oliva nunca más se casó y murió en 1982 como viuda legal de Mella.
Los nombres de ambas fueron borrados de los libros e ignorados por la historia oficial fabricada en torno a Mella hasta 1999, cuando se les mencionó en una biografÃa publicada en Cuba por los investigadores Adys Cupull y Froilán González.
"No me arrepiento de haberme ido de Cuba y no quisiera regresar'', dice. "Me han invitado a que vaya, pero no me voy a dejar manipular polÃticamente''.
Natasha opina que las ideas de su padre se mantienen vigentes con relación al caso cubano: "Para mi padre lo más importante era alcanzar la soberanÃa de Cuba y creo que ayudó a despertar la conciencia popular de la nación. El proceso de independencia polÃtica de Cuba no se habrá completado mientras la base naval de Guantánamo siga en manos de los americanos. Es como si un vecino te roba un jardÃn para echarle basura. Mi padre luchó por esa independencia total''.
¿Y cómo quisiera que la recordaran?
"Como una persona que no dejó mistificar su identidad''.





























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