Publicado el
martes 20 de
enero
del 2009
Ola de ataques contra opositores en Venezuela
CASTO OCANDO
Una oleada de ataques contra opositores y críticos del gobierno de Hugo Chávez en la capital
venezolana durante el fin de semana, elevó las tensiones y los temores de que la violencia se
incremente a medida que se aproxime el referendo del próximo 15 de febrero. Entre el sábado y el lunes, se registraron al menos cinco ataques contra instituciones y
personalidades que se oponen a la intención del presidente Chávez de reelegirse indefinidamente. En la noche del sábado, una decena de activistas prochavistas enmascarados atacó con fusiles de
alto poder la sede de la Alcaldía Mayor, que controla la oposición. Los integrantes del grupo se
identificaron como paramilitares que defienden la revolución bolivariana, según la versión del
alcalde Antonio Ledezma. Hasta ahora, ningún grupo se ha adjudicado el ataque. Ledezma denunció que los atacantes buscaban una serie de documentos que demuestran pagos
injustificados por casi 400,000 millones de bolívares fuertes ($186 millones), que fueron pagados
a último momento antes de que la alcaldía fuera entregada a la oposición. "Se trata de un plan de violencia indefinida para intentar sabotear la gestión'', afirmó
Ledezma el domingo. El lunes por la madrugada, desconocidos arrojaron bombas lacrimógenas contra la sede de la
Nunciatura Apostólica en Caracas. En esa sede permanece recluido el ex líder estudiantil Nixon
Moreno, que lleva casi dos años sin que el gobierno chavista autorice un salvoconducto para que el
joven pueda salir del país como asilado. El ataque se dio una semana después de que culminara la reunión ordinaria del episcopado
venezolano, que condenó explícitamente en una carta pastoral la enmienda para permitir la
reelección indefinida, y exigió al gobierno ocuparse de los problemas de la inseguridad, la
corrupción y el narcotráfico. "Se busca crear un clima de violencia para meter miedo'', dijo Roberto Luckert, arzobispo de
Coro y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, en declaraciones a El Nuevo Herald.
‘‘Es parte de una estrategia ya ensayada en Cuba y Nicaragua, pero que les va a fallar en
Venezuela''. En otro episodio la tarde de este domingo, un grupo de sujetos que se movilizaban en
motocicletas atacaron e incendiaron el automóvil del líder estudiantil Ricardo Sánchez, presidente
de la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la
principal organización estudiantil del país. El hecho se produjo un día después de que el presidente Chávez ordenara a los cuerpos de
seguridad echar "gas del bueno'' y meter presos a todos los estudiantes que "promuevan
disturbios en las calles y autopistas''. El lunes, mientras Sánchez cuestionaba la violencia contra los estudiantes en una conferencia
de prensa en la UCV, se registraron varias explosiones dentro de la llamada Plaza del Rectorado,
ubicada muy cerca de la sede de la FCU. "Si querían amedrentarnos, se equivocaron porque hoy estamos más comprometidos que nunca. Hoy
en día el movimiento estudiantil está preparado para lo que sea'', advirtió Sánchez. Los ataques contra el líder estudiantil y la sede universitaria fueron condenados por altos
funcionarios del gobierno. "La violencia no es la vía para dirimir las discrepancias'', dijo Tarek El Aissami, ministro
del Interior y Justicia, que condenó los ataques. El Aissami pidió también la cooperación de las
autoridades de la UCV para investigar las agresiones. Sin embargo, el funcionario defendió el llamado del presidente Chávez de reprimir, controlar y
contener las manifestaciones violentas. "Debe ser así'', ratificó El Aissami según un reporte de
la oficialista Agencia Bolivariana de Noticias (ABN). También el lunes otro grupo de oficialistas lanzó artefactos explosivos contra la residencia de
Marcel Granier, presidente del canal RCTV Internacional, que es crítico del gobierno y cuya
concesión fue revocada por orden gubernamental. "Por segunda vez en lo que va de año, y como consecuencia de los discursos violentos,
incitadores de la violencia del presidente de la República, hemos sufrido un nuevo atentado en
nuestra casa de habitación'', dijo Granier en una entrevista con medios locales. Los ataques coinciden con una serie de asesinatos en tres regiones del país a cargo de
presuntos sicarios, todos en menos de un mes, en su mayoría de opositores al gobierno, aunque
otros atribuidos al narcotráfico. En Maracaibo, estado Zulia, el ganadero Antonio Melen fue baleado en diciembre por sicarios
cuando circulaba por una zona comercial de la ciudad. Melen, un rico empresario zuliano, era un
abierto crítico del dirigente chavista Giancarlo Di Martino, que fue el candidato oficialista a la
gobernación de ese estado y que resultó derrotado. En Valencia, estado Carabobo, el abogado y periodista Orel Zambrano, columnista y
vicepresidente de una emisora de radio, murió de un tiro en la nuca cuando fue atacado por dos
individuos no identificados. Según la organización Reporteros Sin Fronteras, el móvil del asesinato podría estar vinculado a
su cobertura sobre el tráfico de drogas en el centro del país. En Barinas, el abogado Luis Rodolfo Campos murió baleado por presuntos sicarios. Campos era
defensor del general de Brigada Luis Delfín Gómez Parra, un militar disidente que está acusado de
corrupción por el caso del Central Azucarero del estado Barinas (CAAEZ), en el que estuvieron
implicados un grupo de cubanos asesores y altos funcionarios del gobierno chavista.
ocasto@herald.com
