Max Enrique Borges, creador del mundialmente famoso Cabaret Tropicana, falleció el pasado domingo en su casa de Falls Church, en Virginia, a los 90 años, víctima de complicaciones cardíacas.
Con la muerte de Borges desaparece no sólo el hombre que concibió el ícono del esplendor y la vida nocturna cubana de mediados del siglo XX, sino también una de las personalidades fundadoras de la arquitectura moderna en Cuba y América Latina.
Hijo de una familia acomodada de La Habana, Borges nació el 24 de julio de 1918 y desde joven demostró una curiosidad infatigable por las formas, los materiales y la belleza del entorno.
Estudió Arquitectura en el Instituto Tecnológico de Georgia, Estados Unidos, y poco después cursó una Maestría en Diseño en la Universidad de Harvard. Al finalizar su especialidad, regresó a Cuba para trabajar en proyectos de alto valor urbanístico.
Su genialidad hizo posible una mirada profunda y vertiginosa en la planificación de obras capaces de resistir al tiempo, así como también la concepción de modelos que se convertirían en joyas de la arquitectura moderna. Fue un vanguardista que introdujo en Cuba el uso del ‘‘paraboloide hiperbólico'', una superficie rígida y a la vez ligera para distribuir las tensiones y cubrir grandes espacios sin apoyo intermedio.
"Para mi padre, la arquitectura y su familia eran las cosas de mayor valor en este mundo. Su vida entera se las dedicó a ambas pasiones y, por supuesto, a Cuba, a la que nunca dejó de recordar'', dijo su hijo, Philip M. Borges.
Además del célebre Cabaret Tropicana --cuya fachada y ambientes interiores trazó en 1951 partiendo de una sumatoria de imágenes, arcos y fórmulas matemáticas invertidas--, Borges también brilló por su diseño del Club Náutico, el trabajo de remodelación interna en el Colegio La Salle y la construcción, en 1948, del Centro de Medicina y Cirugía, en El Vedado, que lo hizo merecedor del Premio Nacional de Arquitectura.
Cuando concibió Tropicana tenía 33 años.
En 1959 partió al exilio en Estados Unidos junto a su familia. Residió en Florida y Pennsylvania hasta que finalmente se estableció en Washington D.C., donde realizó numerosos edificios residenciales y comerciales en colaboración con su hermano Enrique y su hijo Max, también reconocidos arquitectos.
En el 2006 recibió el Premio de la Fundación Cintas como homenaje a su trayectoria profesional de por vida.
El arquitecto Nicolás Quintana, profesor de la Universidad Internacional de la Florida, destacó la fuerza creativa de Borges por su modernismo y su capacidad de absorber el alma tropical.
"Sus obras abrieron nuevos horizontes en la arquitectura cubana, su trabajo es una modernidad total y absoluta, aunque sin perder la identidad y esencia de la isla'', opinó Quintana, quien recordó a Borges como "un hombre servicial y de buen carácter, siempre dispuesto a servir a los demás''.
Le sobreviven sus hijos Max y Philip, sus hermanos Enrique, Josie y Anita, y cinco nietos. Su esposa por 63 años, Rosa Olmo, falleció en el 2007.
Cumpliendo su última voluntad, sus restos serán cremados.





























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