Pocas semanas después de asumir la presidencia, Barack Obama, que no tiene experiencia ejecutiva, se encuentra conque algunos impugnan su estilo de liderazgo en momentos en que trata de forjarlo.
El presidente Barack Obama ha puesto su impronta en el gobierno a toda velocidad, llenando los cargos más rápido que nadie en las últimas tres décadas, emitiendo órdenes ejecutivas y presionando al Congreso para que apruebe el plan más costoso de la historia para estimular la abrumada economÃa.
También evadió con prisa sus propias directivas de no contratar cabilderos, nombró por lo menos tres altos funcionarios que tenÃan problemas de impuestos, se ha visto obligado a admitir que ‘‘complicó las cosas'' y ha cambiado de estrategia polÃtica una vez que sus esperanzas de una aprobación rápida del plan de estÃmulo económico de $800,000 millones se ha estancado en el Congreso.
"Está empezando a aprender que gobernar es muy diferente de hacer campaña'', dice Larry Gerston, politólogo de la Universidad Estatal de San José en California. Eso se aplica a todo el mundo, pero en el caso de Obama estaba tan entusiasmado que la caÃda ha sido fuerte''.
¿Qué le ha mostrado al paÃs de su estilo ejecutivo cuando se dirige diariamente a su despacho?
¿Es acaso el aficionado a los cambios, todavÃa sin mancillarse por la atmósfera de Washington, o el dirigente novato que realmente necesita tener a su lado a figuras experimentadas como Tom Daschle, el veterano que fue la primera opción de Obama para la reestructuración del sistema de salud antes que los problemas de impuestos neutralizaran su nominación como secretario de Salud y Servicios Humanos?
¿O es el ejecutivo que se remanga la camisa para cerrar un acuerdo (piensen en Bill Clinton negociando con Newt Gingrich-- o alguien como Ronald Reagan, que fijaba metas y después dejaba que el Congreso afinara los detalles?
¿Es un dirigente estilo Nueva Era en una época pospartidista que invita a los republicanos a darse unos tragos y firma acuerdos bipartidistas, o un polÃtico tradicional que se apoya en su base para impulsar medidas, o un polÃtico tradicional que trata de presionar a favor de sus medidas en el Congreso mientras califica de obstruccionista al partido de oposición?.
La respuesta: hasta ahora, es una mezcla de todo eso.
Sobre el plan de estÃmulo, por ejemplo, Obama empezó como el dirigente noble que está por encima de la polÃtica partidista, confiando en contar con un amplio respaldo para un plan que dijo es crucial para evitar una catástrofe.
Cuando los republicanos expresaron sus primera objeciones, como asignaciones para planificación familiar, Obama llamó por teléfono al representante Henry Waxman, demócrata por California, y le pidió que abandonara el plan.
Pero mientras almorzaba con legisladores republicanos al dÃa siguiente, Obama no mencionó la concesión. Aparentemente tampoco dijo nada cuando los representantes demócratas diluyeron su meta original de reducciones de impuestos de $2 por cada $3 de gastos federales hasta que la proporción llegó a $1 por cada $2 en nuevos gastos.
La semana pasada, mientras los republicanos mantenÃan su oposición al plan, Obama cambió de táctica. Las exhortaciones a buscar un terreno común fueron reemplazadas por crÃticas enfáticas a los republicanos.
Hablando con representantes demócratas el jueves por la noche en Williamsburg, Virginia, Obama dijo que estaba dispuesto a dialogar de buena gana con los republicanos, pero éstos "no deben traer los mismos argumentos e ideas gastadas que ayudaron a crear esta crisis''.
Si Obama puede cambiar de táctica, también ha indicado que puede ser pragmático, incluso sobre sus promesas de campaña.
El Presidente mantiene su compromiso público de retirar las tropas de Estados Unidos de Irak en 16 meses, pero también ha pedido discretamente a los jefes militares que calibren los factores positivos y negativos de un plazo más largo.
Por ejemplo, firmó una orden ejecutiva para cerrar el campamento de detenidos de Guantánamo, pero le dio al Pentágono un año para que planear qué hacer con los detenidos.
En materia de polÃtica y politiquerÃa, Obama también muestra un estilo personal diferente al de George Bush y otros presidentes.
El viernes se reunió con familiares de los marinos muertos en el ataque terrorista de octubre del 2000 contra el barco USS Cole, molestos por la suspensión del juicio militar a uno de los acusados en el ataque. Bush rara vez se reunÃa con personas marcadamente en desacuerdo con él, si es que lo hizo alguna vez.



























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