El gobierno de Obama pospuso el domingo el anuncio de su nuevo plan de rescate bancario con el fin de concentrarse en los esfuerzos para que el Congreso apruebe la legislación de estímulo económico.
Timothy Geithner, secretario del Tesoro, tenía programado intervenir hoy al mediodía para explicar en detalle lo que el Gobierno se propone hacer con la segunda mitad del rescate de $700,000 millones que se aprobó el año pasado en un esfuerzo por descongelar los mercados crediticios y echar a andar nuevamente un sector bancario.
Pero los funcionarios gubernamentales trasladaron la presentación para el martes partiendo de la necesidad de que la ley de estimulación sea aprobada.
"El Senado vota hoy, por lo que los funcionarios del Gobierno estarán trabajando y consultando con los senadores a lo largo del día'', declaró Isaac Baker, un vocero del Tesoro. "El secretario Geithner pospondrá su intervención en la que dará a conocer el Plan de Recuperación y Estabilidad Financiera hasta el martes para permitir el trabajo con los senadores''.
Mientras tanto, dos asesores clave de Obama advirtieron que cualquier fracaso para aprobar la ley de estimulación pudiera hundir el país en una espiral deflacionaria de la cual sería muy difícil salir.
En la deflación, los precios descienden y los consumidores dejan de comprar porque prevén que seguirán disminuyendo en el futuro. La declinación resultante del consumo arrastra con ella a otras actividades económicas.
Tanto Christina Romer, jefa del Consejo de Asesores Económicos, como Lawrence J. Summers, principal asesor económico de Obama, mencionaron la posibilidad de la deflación en presentaciones el domingo en televisión.
"Las cifras son, para decirlo con toda franqueza, realmente aterradoras'', dijo Romer refiriéndose a la pérdida de empleos y la espiral deflacionaria que seguirá al desempleo en caso que las medidas de estímulo no consigan la aprobación del Congreso.
"Es algo que no consigo quitarme de la mente''.
El anuncio de Geithner sobre el siguiente paso en el rescate bancario ha sido ampliamente anunciado de antemano, toda vez que los legisladores y otras personas esperaban ver en qué aspectos el nuevo enfoque del gobierno difiere del propuesto por el gobierno de Bush.
El plan de Bush, que devino ley a principios de octubre, contemplaba utilizar $700,000 millones de dinero de los contribuyentes para comprar valores hipotecarios problemáticos y otros instrumentos financieros complejos que se convirtieron en una carga para los estados de cuenta de los bancos. Pero en lugar de ello, el secretario del Tesoro Henry Paulson decidió inyectar $300,000 millones a los bancos con dificultades, aunque con pocas exigencias en cuanto a cómo se gastaría el dinero o se daría cuenta de él.
El Congreso puso el grito en el cielo cuando supo que algunos bancos, lejos de utilizar el dinero para conceder préstamos, lo gastaron adquiriendo instituciones rivales y pagando jugosos bonos.
El gobierno de Obama ha prometido establecer controles más rígidos así como límites a la compensación de los ejecutivos. Pero los detalles de los planes de Geithner para emplear los restantes $350,000 millones del plan de rescate de Wall Street siguen siendo desconocidos en gran medida.
Romer dijo en el programa Face the Nation, de la cadena CBS, que el plan de recuperación incluirá por lo menos $50,000 millones para modificar las hipotecas y dar otros pasos destinados a detener el ritmo de ejecuciones hipotecarias en el país.



























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