"Lincoln es el fundador de lo que podríamos llamar un mercado nacional y un estado nación'', indicó el profesor, autor de Erase una utopía en América. "El es el unificador de dos secciones del país que realmente tenían dos modos de producción aparentemente irreconciliables, el sur agrario y el norte industrial y financiero''.
En el caso de Cuba, que mantenía un régimen esclavista bajo el dominio español, la preocupación de Lincoln se dirigió a bloquear los planes anexionistas de algunos políticos de los estados del sur que promovían en sus plataformas electorales la anexión de la isla a los estados esclavistas.
Lincoln descalificó los esfuerzos de Narciso López, un anexionista de origen venezolano que invadió dos veces a Cuba.
"Si hubieran tenido éxito, [los filibusteros] hubiéramos sumados nuevos estados de América Latina y los estados del sur habrían tenido el poder de proteger la esclavitud para siempre y no hubieran tenido que formar un país aparte'', agregó May en una entrevista con El Nuevo Herald.
Antes del estallido de la Guerra Civil de Estados Unidos, varios aventureros del Destino Manifiesto invadieron México y Centroamérica en una serie de operaciones quijotescas ejecutadas por legiones de mercenarios financiados por empresarios pudientes.
William Walker, uno de los filibusteros, invadió Nicaragua y se hizo nombrar presidente en 1856. Quería convertir a ese país y al resto de Centroamérica, en "despensas'' de esclavos dominadas por blancos a quienes consideraba superiores que los nativos. El ejército centroamericano lo expulsó pero Walker invadió Centroamérica de nuevo varias veces tratando de cumplir con los planes de dominación que se trazó con orgullo en su libro La Guerra en Nicaragua. Walker fue fusilado en 1860 en Honduras.
Lincoln combatió el filibusterismo bajo la premisa, según May, de que Estados Unidos debía ser un modelo para otros países, pero no una opción impositiva.
"Si Lincoln viviera, estaría muy molesto con la política intervencionista del presidente [George] Bush'', acotó May.
Pese a sus ideales abolicionistas, algunos historiadores le reprochan a Lincoln haber propuesto la creación de colonias de negros en el exterior deportados desde Estados Unidos.
En un nuevo libro publicado este año sobre la vida del Presidente (se calculan que se han escrito 16,000 desde 1865), el autor Henry Louis, hijo, analiza la aparente contradicción del mandatario al considerar seriamente la propuesta de deportar a todos los negros a colonias que se crearían en Liberia, el Caribe y América Latina.
"Lincoln fue convencido de no hacerlo por el alto costo, pero no por la inmoralidad de semejante aventura'', escribió el columnista Cal Thomas
Sus defensores sostienen que el plan tenía como condición que los negros deportados dieran su consentimiento, pero aceptan que Lincoln no era un abolicionista radical, sino un político conciliador que sabía que en un país dividido no era conveniente avanzar a marchas forzadas.
Haití y Panamá fueron seleccionados como puntos de colonización.
En medio de la Guerra Civil, centenares de negros del área de Maryland y Washington fueron llevados voluntariamente a una colonia en Haití, pero el empresario responsable de la operación no cumplió con sus compromisos de pagar por su bienestar y fue preciso regresar a los deportados a territorio estadounidense. Algunos murieron.
"Lincoln odiaba la esclavitud, pero sentía que el gobierno de Estados Unidos no tenían derechos legales para ponerle fin'', explicó May. "El creía que la esclavitud era como un cáncer, cuya metástasis podría evitarse y que finalmente desaparecería por su propios medios'', agregó.





























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