Myles Frechette es quizás el embajador más polémico en la historia de las relaciones diplomáticas de Estados Unidos y Colombia en los últimos 20 años.
Fue odiado y querido cuando se desempeñó como embajador desde julio de 1994 a noviembre de 1997. Se caracterizó por criticar abiertamente al entonces presidente Ernesto Samper por los vínculos de su campaña presidencial con el Cartel de Cali.
En esa época, el actual presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez, era gobernador del departamento de Antioquia.
Frechette estaba muy interesado en conocerlo porque le parecía un político con un futuro promisorio en un país en crisis, en el cual el diplomático tenía mejores relaciones con el director de la policía, con quien jugaba tenis todas las semanas, que con los ministros de Samper.
Pero en su visita a Medellín, la capital de Antioquia, Frechette tenía otra misión más discreta que cumplió íntegramente, según dijo en una entrevista con El Nuevo Herald.
El embajador afirmó que, sin rodeos, le preguntó a Uribe sobre sus presuntos vínculos con el narcotráfico que aparecían en un informe de 1991 de la Agencia de Información de la Defensa de Estados Unidos (DIA).
Además le hizo saber, según expresó, la inconformidad de su gobierno con su decisión de haber nombrado al funcionario que otorgó las licencias de funcionamiento a una buena parte de la flota aérea de los narcotraficantes colombianos cuando Uribe era director de la Aeronáutica Civil.
El funcionario en cuestión era César Villegas, un empresario y accionista del equipo de fútbol Santa Fe, quien estuvo preso por enriquecimiento ilícito y testaferrato por vínculos con el narcotráfico tras abandonar su cargo en el gobierno.
De acuerdo con Frechette, Uribe le respondió que había nombrado a Villegas porque era el único civil experto en aeronáutica en esos momentos en Colombia.
Otra respuesta que lo dejó inconforme, dijo, fue la defensa que hizo Uribe de las cooperativas Convivir de autodefensa campesina, cuando le expresó al gobernador la preocupación de que podrían salirse de su control y convertirse en ejércitos privados.
"Después dijo lo otro: ‘Es que yo no sabía de eso [vínculos con el narcotráfico], antes de nombrarlo, o que pudiera ser un torcido' '', señaló Frechette
Frechette, quien dijo que admiraba el trabajo de Uribe como gobernador, afirmó que no quedó satisfecho con las explicaciones que le dio y así lo consignó en un informe interno al Departamento de Estado.
"Todo el mundo sabía lo que estaba haciendo Villegas y él también, y no quedé satisfecho con eso'', comentó el ex embajador.
La presidencia de Colombia respondió que se abstiene de pronunciarse sobre la entrevista "por no haber sido testigos presenciales de la misma'', pero aclaró que Villegas continuó trabajando en Aerocivil cuatro años después de la renuncia de Uribe a la dirección de la entidad en agosto de 1982.
"En distintas ocasiones el jefe de Estado y el gobierno colombiano han rechazado de manera tajante, cualquier vínculo del señor presidente con el narcotráfico o el paramilitarismo'', agregó la nota.
César Mauricio Velásquez, vocero de la Presidencia, anexó unas constancias del director general del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) en las que se certifica que el presidente Uribe nunca visitó en la prisión a Villegas. Este tema no fue consultado por el periódico en su petición.




























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