Los observadores de Cuba dicen que se desconoce si Obama levantará las restricciones no sólo para los cubanoamericanos, sino también para los académicos, grupos religiosos y otras organizaciones estadounidenses. TodavÃa no se ha nombrado a las personas encargadas de tomar estas decisiones.
Cuando en el 2004 Bush estableció las restricciones, de inmediato se convirtió en algo controversial. Los cubanos con un familiar enfermo de muerte se vieron obligados a escoger: visita a su familiar ahora o asiste a los funerales después.
"De repente todo el mundo está prestando atención'', dijo Sarah Stephens, directora del Centro para la Democracia en las Américas, que aboga por la normalización de las relaciones con Cuba. ‘‘Al parecer las cosas están cambiando un poco en Cuba y eso se autoalimenta''.
Jaime Suchlicki, director de Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, dijo que los proyectos de ley que se debaten en el Congreso son como "trenes que se van a descarrilar''.
"Hay apuro para presionar a [la secretaria de Estado Hillary] Clinton y a Obama sobre Cuba'', dijo Suchlicki.
Obama no deberÃa ceder ante la presión, opinó Suchlicki, y en su lugar debe esperar a que el gobierno cubano haga mayores concesiones.
El debate sobre el cambio en la polÃtica hacia Cuba se centra en quién debe dar el primer paso. La mayorÃa de los conservadores creen que es inútil ofrecer algo a La Habana --como permitir más viajes o comprar productos a crédito-- sin una verdadera prueba de cambio en el paÃs. Si Estados Unidos da el primer paso, dijo Suchlicki, serÃa como "entregar su polÃtica exterior''.
frobles@MiamiHerald.com





























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