El presidente Barack Obama debe aplicar una polÃtica de "pasos constructivos'' hacia Cuba sin aguardar por decisiones del Congreso para flexibilizar el embargo ni por señales de cambio del gobierno de la isla, recomendó el jueves una influyente organización con sede en Washington.
Un informe de la Institución Brookings sugirió a la administración estadounidense una revisión de las relaciones con Cuba, y pidió al presidente Obama que considere la aplicación gradual de un conjunto de iniciativas que incluyen desde la inmediata eliminación de las restricciones de viajes familiares hasta un eventual restablecimiento de vÃnculos diplomáticos.
"El objetivo de la polÃtica hacia Cuba debe ser el apoyo al establecimiento de un Estado donde el pueblo cubano determine el futuro económico y polÃtico del paÃs de una manera democrática. Una gran lección de democracia es justamente que esta no puede imponerse, sino que tiene que nacer desde dentro'', indicó el documento elaborado por 19 reconocidas personalidades polÃticas, académicos y lÃderes de opinión.
El reporte se titula PolÃtica de EEUU hacia una Cuba en Transición. Plan para un acuerdo crÃtico y constructivo y contiene tres páginas de iniciativas que la Casa Blanca podrÃa aplicar a corto, mediano y largo plazos en busca de una polÃtica "que sirva mejor a los intereses de Estados Unidos, del pueblo cubano y el continente''.
"Mantener una polÃtica de status quo no es ya posible... Dejemos atrás la estrategia hostil para un cambio de régimen y comencemos una polÃtica de acercamiento crÃtico'', dijo la embajadora Vicki Huddleston, ex jefa de la Oficina de Intereses en La Habana entre 1999 y el 2002.
El informe fue presentado en un céntrico hotel de Miami, con la participación de los promotores del proyecto. El grupo especial sobre Cuba en la Institución Brookings fue establecido hace 18 meses con el propósito de elaborar estrategias polÃticas en virtud del cambio de administración en la Casa Blanca.
Entre las recomendaciones a corto plazo formuladas por la entidad figuran:
* Levantamiento de las restricciones de viajes familiares, impuestas por el presidente George W. Bush en el 2004.
* Expansión de las licencias para visitas con propósitos educacionales, culturales y humanitarios.
* Favorecer los envÃos de remesas a individuos y miembros de la sociedad civil dentro de Cuba.
* Apertura de un diálogo entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos en asuntos de interés común, como inmigración, lucha antinarcóticos, medio ambiente, salud y seguridad nacional.
* Establecimiento de un programa de ayuda a la sociedad civil que permita transferencias de fondos para actividades de derechos humanos, formación de microempresas y entrenamiento profesional.
* Permitir el acceso a redes de comunicación satelital y de banda ancha.
* No poner obstáculos a un diálogo de la Organización de Estados Americanos (OEA) con Cuba para considerar su reincorporación como miembro pleno a ese foro hemisférico.
* Revisar la evidencia para determinar si Cuba debe continuar en la lista de estados patrocinadores del terrorismo.
Otras sugerencias que el presidente de Estados Unidos pudiera aplicar a mediano y largo plazo incluyen la posibilidad de que compañÃas petroleras participen en las exploraciones en aguas profundas del Golfo de México, ampliar las oportunidades de ventas de empresas estadounidenses a través de créditos privados, buscar una solución de mutuo acuerdo para los reclamos de propiedades confiscadas por el régimen cubano, y restablecer relaciones diplomáticas plenas entre Washington y La Habana.






























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